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Miércoles 19 de Diciembre de 2007

Charlas en el Café del Bajo - Miércoles 19

—No hace falta que diga cuánta desazón y bronca hay en innumerables usuarios de servicios públicos en este país por servicios que se prestan de manera inadecuada, pésima o por los que se paga sumas que no se corresponden con el uso que se les da o con las posibilidades de pago de los usuarios.

—No hace falta que diga cuánta desazón y bronca hay en innumerables usuarios de servicios públicos en este país por servicios que se prestan de manera inadecuada, pésima o por los que se paga sumas que no se corresponden con el uso que se les da o con las posibilidades de pago de los usuarios.
—Teléfonos, por ejemplo.
—Ni me hable de teléfonos Inocencio y menos de Telecom. Anteayer, a primera hora de la mañana, todos los usuarios de esa empresa del edificio ubicado en calle 3 de Febrero 1390 se quedaron sin servicio, incomunicados. Pasadas las 24 horas los teléfonos seguían hipoacúsicos, es decir sordos y mudos.
—Pero si usted llama, la empresa acude al instante y le soluciona los problemas.
—Sí, por supuesto, como ocurrió con esa vecina de la misma cuadra que hace dos meses que está sin servicio y cuando en estos día llegó el técnico le dijo: son los cables, hay que cambiar los cables. Se ve que los han ido a buscar en el transbordador espacial a los cables, quien sabe a qué planeta.
—Sabe qué sucede, Candi, que las empresas europeas en Latinoamérica están pensadas más que para prestar servicios, para recaudar por los servicios que prestan.
—¿Y el Estado? ¿Y los hombres del gobierno qué control realizan?
—No sea iluso. A ver si los gobiernos europeos, defensores de sus empresas, cuando no socios, se enojan.
—Sabe lo que habría que hacer, aplicar multas inconmensurables. Si una empresa facturó de más a un usuario, o si una empresa de telefonía celular, por ejemplo, hizo desaparecer los minutos del plan del usuario como por arte de magia, entonces deberían aplicársele multas elevadas en euros. Verá usted cómo se ponen en órbita. Pero claro, después algunos pregonan como un éxito una multita de 500.000 pesos. Eso es para engañar a los perejiles. Ese monto nada significa para empresas que mueven miles de millones de dólares.
—Bueno, Candi, basta a ver si viene don Juan Carlos y nos dice “¡Por qué no te callas!”.
—O Zapatero, o Felipillo, o Rajoy, o Sarkozy. Señores, ocúpense de arreglar prontamente los teléfonos en calle 3 de Febrero al 1.900, y los de los usuarios de otros sectores de la ciudad que padecen el mismo problema. Bue... mucha propaganda de videollamada, pero el fono está muerto.
—Bueno, nos vamos. Pero no sin antes preguntar: ¿en el Hospital Provincial de la ciudad de Rosario, habrán encontrado la historia clínica de Aneley Pellegrino que murió el 31 de diciembre del año 1999 y que reclama su hermana? ¿O estarán buscando todavía a los albañiles que hicieron las refacciones para ver dónde pusieron los archivos?
—¡Por qué no te callas!
—Pero usted puede creer, mire...
—¡Por qué no te callas!
Candi II
(candi@lacapital.com.ar)

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