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Martes 08 de Abril de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Martes 8

—Continuamos con el texto del padre Angel Martínez Sagasti sobre el sentido de la vida. Dice el sacerdote: "Cuando no se encuentra sentido a la propia existencia, cuando se ha perdido la esperanza de una vida lograda, es fácil dejarse llevar por la tentación de evadirse de la realidad y buscar compensaciones menores.

—Continuamos con el texto del padre Angel Martínez Sagasti sobre el sentido de la vida. Dice el sacerdote: "Cuando no se encuentra sentido a la propia existencia, cuando se ha perdido la esperanza de una vida lograda, es fácil dejarse llevar por la tentación de evadirse de la realidad y buscar compensaciones menores. Muchas son las voces que ofrecen una alegría que puede obtenerse con el dinero, con el éxito, con el poder. Principalmente proponen una alegría que procede del placer de los sentidos en sus diversas facetas: sexo, diversión, droga, gula, etcétera. También cabe la posibilidad de reconocer con sinceridad la pérdida del sentido y caer en un vacío existencial. Péguy dijo, en un célebre texto, que el gran, el terrible descubrimiento de todos los hombres de 40 años es constatar que no se es feliz, que nadie lo ha sido y que nadie será jamás feliz. Se refería a la plenitud absoluta y permanente con la que se sueña en la juventud y que, efectivamente, no existe jamás".

—¿Y entonces?

—Sigue diciendo el sacerdote: "Citando de nuevo a este filósofo amigo, para responder de manera convincente a la pregunta sobre el sentido de la vida, hacen falta dos cosas: tener una tarea que nos ilusione y enfrentarse con las grandes verdades. En concreto, se trata de encontrar respuesta práctica a estas tres preguntas: ¿por qué estoy acá? ¿Por qué existo? ¿Qué debo hacer? No es posible dar una respuesta en pocas líneas. Como bien decías en tu columna, el sentido de la vida tiene que ver con la esperanza, con la acción para alcanzar un bien futuro. Pero cabe preguntarse ¿donde está esa esperanza? ¿Qué tipo de esperanza es?

—En efecto, ese es el tema.

—Se requiere encontrar una esperanza sólida que, como dice Benedicto XVI en su encíclica sobre la esperanza, sea "una esperanza fiable, gracias a la cual podamos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino". Aunque para algunos les resulte difícil entender plenamente su profundo sentido, termino con unas palabras del Papa de la misma encíclica: "La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando ’hasta el extremo’, ’hasta el total cumplimiento’. Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente vida".

—Creo que los del padre Martínez Sagasti han sido conceptos interesantes. Podría decirse, entonces, que la vida, en lo estrictamente natural, tiene sentido cuando se tiene un propósito y esperanza para llegar a él. Los pequeños logros alcanzados en el andar son remedos, o chispazos de felicidad por cuanto la felicidad absoluta no se alcanzará jamás en tal plano. El sentido trascendente de la vida y por ende la plena felicidad es de orden sobrenatural y se alcanza cuando se encuentra a Dios.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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