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Martes 06 de Mayo de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Martes 6

—Hace unos días llegó una carta de un grupo de vecinos que deseo reproducir. Luego mi breve comentario. "Señor Candi: Somos un grupo de vecinos de la zona de bulevar Oroño y avenida Rivadavia que nos hemos autoconvocado debido a la falta de atención que la Intendencia de nuestra ciudad le presta a esta zona.

—Hace unos días llegó una carta de un grupo de vecinos que deseo reproducir. Luego mi breve comentario. "Señor Candi: Somos un grupo de vecinos de la zona de bulevar Oroño y avenida Rivadavia que nos hemos autoconvocado debido a la falta de atención que la Intendencia de nuestra ciudad le presta a esta zona. Recurrimos a usted porque, en su columna diaria, comenta cartas recibidas de ciudadanos que, como nosotros, no son escuchados por las autoridades competentes. Pertenecemos a la zona donde la TGI ha sido más aumentada y no nos brindan servicios elementales que merece cualquier vecino rosarino. Pasamos a enumerarle los padecimientos más importantes: Los días feriados se arma un mercado de artesanos que sería muy simpático de no ser por una batucada que aturde con sus bombos, sonido que rebota en los edificios y molesta mucho. Hay también "mini recitales" de tango que usan amplificadores potentes que, mezclados con los tambores, molestan más. El humo de la quema de pastizales es nada si se compara con el que sale, diariamente, de las parrillas ubicadas en Oroño y en Balcarce. Entre el parque y las vías, altura del monumento a Alberto Olmedo, hay familias que viven todo el año y es normal verlos con sus caballos, carros, cartones acumulados, fuegos y bañando a sus criaturas en las pútridas aguas del espejo de agua sin mantenimiento aparente. En el semáforo de Oroño y Rivadavia se han instalado malabaristas que ejecutan sus cortos shows y dejan sus pertenencias en la esquina. Bicicletas, ropas. Hoy vemos que, al lado de la torre abandonada, ubicada en la costa del río y Balcarce, se ha ubicado un verdadero camping: muchachones y algunas chicas se instalaron allí, alegremente, sin que el famoso y heroico GUM haya intervenido. ¿No sería bueno un poco de orden? El concejal Jorge Boasso es vecino nuestro, ¿observar estas anomalías no dará rédito político? Candi, sus palabras son leídas por mucha gente, le rogamos una "manito" para hacer más placentera nuestra vida diaria. Vecinos y vecinas de Oroño y Rivadavia". Comprendo a estos vecinos, porque a mucha gente le sucede algo por el estilo. Sin ir más lejos los vecinos de calle Santa Fe y Mitre soportan desde hace tiempo un centro de recolección de cartón y basura y los frentes de los edificios son usados de baños. Corrientes y 3 de Febrero: ruidos de autos, picadas, audio de vehículos a todo volumen y algunos salones de ventas que son punto de encuentro para la gritería en las madrugadas. ¿Para qué seguir enumerando? Pero no hay orden y da la sensación que está ausente la voluntad de imponerlo; es la constante en un país en donde a la libertad se la confunde con libertinaje y al orden con represión. No voy a defenderlo a Boasso, pero me consta que a veces ni a los concejales se los escucha. Agradezco las palabras de los vecinos. No sé si mis palabras son leídas por mucha gente, ni sé si son palabras que sirvan, pues me equivoco bastante; pero mi justificación es (si puede haber alguna) que no son errores voluntarios. De todos modos, con humildad desde aquí le pedimos al intendente, Lifschitz y al secretario de Gobierno, Ghirardi, que escuchen a los vecinos de Oroño y Rivadavia y se ocupen de la cuestión. No dudo de sus deseos y esfuerzos por gobernar conforme a la necesidad de la gente.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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