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Martes 29 de Enero de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Martes 29

—Todo lo que podamos decir es vano, es tarde para el señor Antonio Muñoz y sus familiares. Es tarde porque murió brutalmente apuñalado por un joven, todo un delincuente, de 16 años...

—Todo lo que podamos decir es vano, es tarde para el señor Antonio Muñoz y sus familiares. Es tarde porque murió brutalmente apuñalado por un joven, todo un delincuente, de 16 años que ya había protagonizado otros hechos delictivos a mano armada. ¿Y qué nos dice la noticia? Que "el muchacho había salido del Instituto de Recuperación de Adolescentes de Rosario (Irar) el lunes pasado donde estaba detenido por robo calificado". Muñoz fue brutalmente degollado pero ¿por quién? ¿Acaso sólo por este ente? (porque no son personas, tal dignidad les ha sido quitada por el sistema representado por los políticos argentinos, por aquellos que conducen a esta sociedad hacia un destino desgraciado). No, señores, este comerciante fue degollado por la mano brutal de alguien que ya no piensa (porque su cerebro está marchito) y por aquellos que no hacen aquello que deberían porque sus cerebros también están marchitos. Marchitados por la idiotez, la ceguera, la terquedad y toda laya de aberraciones que no les permiten tomar conciencia de la gravedad de lo que está ocurriendo en esta ciudad, en esta provincia, en esta Nación.

  —¿Hasta cuándo, señores eminentes funcionarios, hasta cuándo legisladores vagos e interesados, hasta cuándo eminentes jueces que, equivocados de tiempo y espacio, dictan resoluciones, sentencias que nada tienen que ver con este aquí y ahora? Bajen de la luna de Valencia, dejen ya principio que funcionan en otras sociedades, pero que son inaplicables en esta realidad social.

  —¡Vaya paradoja! Enjaulamos a los leones en los zoo, pero dejamos libres a entes más peligrosos.

  —Que quede claro, señores funcionarios, señores legisladores "calientabancas", señores jueces mal llamados garantistas, pero que en realidad son peligrosos abolicionistas, que quede claro: sabemos muy bien que con más pena no se arregla esta situación, que es de fondo, está signada por el efecto de la pobreza, la ausencia de educación y la degradación de los valores sociales, pero también sabemos muy bien que no es posible conceder la libertad a quien está incapacitado para discernir lo que está bien de lo que está mal. No se puede dejar libre y por las calles a aquellos para quienes resulta lo mismo la vida o la muerte. ¡Basta ya de locuras, señores!

  —Es tarde para Antonio Muñoz y para tanto otros que murieron porque ustedes, señores funcionarios, legisladores y magistrados abolicionistas, han interpretado mal las cosas: ¡estamos en Argentina, señores! Aquí muchos cerebros fueron atrofiados a través del tiempo y con ayuda de medidas que ustedes mismos pergeñaron. Estos entes son el resultado de sus acciones, señores, y están devastando a familias enteras.

  —Por eso hay ciudadanos que están reclamando a cada instante que reflexionen de una vez por todas. Tal vez se puedan evitar otras tragedias. Claro, esto si a ustedes (refinados, cultos y eminentes abolicionistas) les interesa.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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