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Martes 25 de Marzo de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Martes 25

—Primera divagación, la segunda mañana: lo que está sucediendo en este país no tiene nombre. No hace falta que repasemos los hechos, basta decir que un camionero tiró 1.200 kilos de carne como consecuencia de los piquetes de los ruralistas, que Moyano le hace frente a los "piqueteros de las cuatro por cuatro"...

—Primera divagación, la segunda mañana: lo que está sucediendo en este país no tiene nombre. No hace falta que repasemos los hechos, basta decir que un camionero tiró 1.200 kilos de carne como consecuencia de los piquetes de los ruralistas, que Moyano le hace frente a los "piqueteros de las cuatro por cuatro", y que otros viven nada más que de la nostalgia (a veces nostalgia politizada, lo que es lamentable y trae sus consecuencias a la sociedad). Es necesario recordar con tristeza y exigir justicia, lo malo es fijarse como meta en la vida quedarse en el pasado y además politizarlo con resentimiento. Pero los argentinos somos así, nos gusta el pasado y el recelo, es histórico, por eso siempre repetimos los mismos errores, por eso siempre parece que estamos en el mismo y desgraciado lugar. Los que pertenecen a mi generación podrán decir, si son imparciales en el juicio, que todos los hechos de estos días ya fueron vistos. Eran otros actores, pero el mismo guión, ¿verdad? Lo único que faltaría ahora sería un golpe institucional como el que le hicieron a Alfonsín, como el que le hicieron a de la Rúa. Alguien se ha preguntado: ¿quiénes andarán detrás de estos movimientos? ¿Cuánto de político hay en las movidas de estos días? La verdad, no estoy de acuerdo con muchas cosas de este gobierno, pero no me gustaría, en absoluto, que los mismos de siempre hagan "lo de siempre". Y en mi primera divagación sigo diciendo: a mí me parece muy bien que haya argentinos que posean campos que han cuadruplicado sus valores en los últimos años. El pueblo argentino contribuyó, con una fuerte devaluación que le hizo perder poder adquisitivo que no ha recuperado, para que la tierra y su producto aumentara su valor. Festejo, de verdad, que los ruralistas hayan podido adquirir vehículos, inmuebles y hayan invertido en otros bienes, pero lo que no me parece bien es que la riqueza no se distribuya justamente. Lo que no me parece bien es que existan estos enfrentamientos entre gobierno y sectores privados de poder, mientras los pobres y la clase media se ven obligados a luchar a veces desesperadamente por sobrevivir. Aquí algunos se disputan la plata que gran parte del pueblo no ve, pero sí ve las consecuencias de la disputa y las padecen ¡Hasta cuándo! Preguntamos: ¿cuánto le ha retenido el Estado a los trabajadores de este país, a los profesionales, a los pequeños y medianos comerciantes? ¿Quién se ha preocupado por ellos? Ahora, ¿quiénes son los responsables de esta desgracia? Hay algo que no se puede dejar de decir, con énfasis, con mucho énfasis: Este gobierno, que se dice progresista, no se ha ocupado todo lo bien que debiera en distribuir la riqueza que acumuló gracias al campo (porque es indudable e innegable que el campo hizo un aporte). Este gobierno acumuló mucha plata en el tesoro, pero para poco y nada. Yo sigo viendo amas de casa que se quejan de que "el sueldo de papá no alcanza"; yo sigo viendo pobres, veo jóvenes que no consiguen trabajo, veo comercios trastabillando. ¿Y ya han pasado algunos años no? ¿Falta mucho aún para salir del infierno señores? ¿Cuál es la diferencia entre aquel modelo conservador en el que había un Estado rico y un pueblo pobre? Sí, hay una diferencia, pero continúo mañana.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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