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Martes 18 de Diciembre de 2007

Charlas en el Café del Bajo - Martes 18

—Todos lo sabemos, no es nada nuevo, en esta Nochebuena, como en todos los días del año, habrá personas tristes por diversos motivos: por la soledad, por la falta de esa compañía amada y que partió, por el hambre, por la injusticia de la que fue víctima, por la enfermedad, por la necesidad de cosas que no pueden ser satisfechas...

—Todos lo sabemos, no es nada nuevo, en esta Nochebuena, como en todos los días del año, habrá personas tristes por diversos motivos: por la soledad, por la falta de esa compañía amada y que partió, por el hambre, por la injusticia de la que fue víctima, por la enfermedad, por la necesidad de cosas que no pueden ser satisfechas. Decirlo así, estimado lector, suena a reiteración amarga, pero es necesario repetirlo.
—¿Y qué podemos hacer?
—Aquellos seres cuyos corazones están dispuestos a mitigar el dolor del otro o, al menos, a intentarlo (a veces sólo eso ya es todo un logro y una caricia en el corazón del apenado), suelen decepcionarse por lo poco que en realidad pueden hacer. Se escucha decir, por ejemplo, palabras tales como: “De qué vale haber ayudado a una persona si hay multitudes necesitadas”. La verdad es que cuando se ha ayudado a una persona bien puede decirse que nuestro rol, ese para el que todos hemos sido llamados, ha sido bien cumplido, porque la creación no exige que uno la salve sino que se salve a la criatura. Y de esta forma podemos decir que salvamos a la creación cuando cada uno salva a uno de sus hijos.
—¿Y qué comprende, Candi, esa salvación? ¿Qué acciones?
—El simple hecho de lograr un instante de felicidad en medio del dolor da lugar al dolorido a sentirse acompañado y a que crea en la esperanza. Un acto más de nuestra parte seguramente dará lugar a la fe. Y esto es importante, porque la recuperación física y psicológica de una persona difícilmente se logrará sin esperanza y sin fe. En esta Navidad, mientras tantos niños recibirán sus regalos, otros no recibirán nada por estar en medio de la pobreza. El reflexionar sobre ello y desear que cese esa injusticia, ya es algo que estamos haciendo a favor del otro, aun cuando no se entere. En esta Navidad, también, mientras muchos papás estén junto a sus hijos sanos en cada hogar, otros estarán junto a los suyos al lado de una cama en un hospital, muchos de ellos con tratamiento oncológico o para otras enfermedades graves. Sin embargo, en medio de ese dolor, de esa lejanía de la vida deseada, pueden recibir una alegría. Y la recibirán, estoy seguro. Un grupo de personas, una institución dedicada a ayudar al prójimo, los Abuelos Sustitutos, como todos los años repartirá juguetes a los chicos internados y están necesitando una donación. Se reciben nada más que juguetes, nuevos y en blister para evitar la transmisión de virus. Quienes deseen participar en esta cruzada, pueden comunicarse con la señora Martha Chimento, directora de esta ONG Abuelos Sustitutos, que ese día junto con otros abuelos, disfrazados de Papá Noel van a llegar con sus regalos a los hospitales de nuestra ciudad”. Llamen a los teléfonos 4484056 ó al 156970854 y esta gente pasará a retirar las donaciones. Sepan que en realidad no se dona un juguete, sino que se da un poco de amor para que otro tenga la esperanza dibujada en una sonrisa. Muchas gracias.


Candi II
candi@lacapital.com.ar

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