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Lunes 10 de Marzo de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Martes 11

—Aro, aro, aro. Tengo un gato con relaciones, Candi. —¡Adentro! —De paseo en Santa Fe suspiraba la Carrió: le di filo al socialismo y ellos tomaron distancia, ¡qué ingratos que los parió!

—Aro, aro, aro. Tengo un gato con relaciones, Candi.

—¡Adentro!

—De paseo en Santa Fe suspiraba la Carrió: le di filo al socialismo y ellos tomaron distancia, ¡qué ingratos que los parió!

—Aro, aro, aro.

—En el medio de la básica suspiraba un peronista y en el suspiro decía: ya no nos queda ni el bombo, ¡ay que el Señor nos asista!

—Jua, jua, ya ni básica les va quedando.

—En el medio del Congreso cacareaba un socialista y en el cacareo decía: ¡uy, Miguel se hizo pingüinista!

—¡Adentro con zapateo!

—En el medio de La Pampa suspiraba la inflación y en el suspiro decía: ¡oh, cuán feliz soy, gracias a los macaneros yo reino en esta Nación!

—¡Huija!

—En la punta del Monumento suspiraba un rosarino y en el suspiro decía: otro aumento de la tasa, ¡que me cambien el destino!

—Media vuelta y zapateo.

—En el medio de la pista suspiraba el corredor: ¡senadores no me fallen, o me voy al asador!

—Jua, jua, jua. Ojo que se viene Rossi eh. Le pusieron el auto ganador.

—Aro, aro, aro. En el medio del recinto suspiraba un concejal: plan urbano, plan urbano, yo a vos te veo muy mal. En el medio del recinto suspiraba otro becado...

—¡Epa, epa... ojito eh. No se tire contra los muchachos.

—Bueno, bueno. En el medio del recinto suspiraba un legislador y en su banca meditaba: ¡qué regalo! ¡Gracias Señor!

—¡Uy!

—Aro, aro, aro. En el medio del colectivo suspiraba un pasajero y en el suspiro decía: otro aumento del boleto, ¡otro tremendo agujero!

—Un pasito más atrás.

—En el medio de la góndola se quejaba una tira de asado y en su queja decía: se fijaron en el precio y cayeron desmayados.

—Aro, aro, aro.

—En el medio de la noche suspiraba un delincuente y en el suspiro decía: ¡vivan los abolicionistas, que los ciudadanos revienten!

—Zapateo y vuelta final: En la barra del Senado suspiraba un socialista: ¡por culpa de unos bocones, los peronchos no dan pista.

—Me parece que Binner tendrá que llamar a algún cirujano para que cosa algunas bocazas.

—Y última relacioncita: en el medio de la angustia suspiraba un ciudadano y en el suspiro decía: yo no me doy por vencido y en la próxima soy mano.

—¡Huija!

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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