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Martes 11 de Diciembre de 2007

Charlas en el Café del Bajo - Martes 11

—Una noticia publicada por el diario La Nación el sábado pasado debe dejar a los argentinos pensando y mejor aún meditando sobre un aspecto de la realidad que es infeliz. Y debe, ciertamente, mover a acciones concretas.

—Una noticia publicada por el diario La Nación el sábado pasado debe dejar a los argentinos pensando y mejor aún meditando sobre un aspecto de la realidad que es infeliz. Y debe, ciertamente, mover a acciones concretas.

—¿Qué publicó el matutino porteño?

—Dice la nota: "Décadas de desinversión en el área educativa, pocos días de clase, conflictos docentes, ausencia de políticas integrales, desigualdades entre las escuelas, falta de apuesta por la educación como elemento del desarrollo... Esas son las principales causas que, a los ojos de los especialistas consultados por La Nación, colocan a la Argentina en los últimos puestos en las evaluaciones internacionales que miden el nivel de los estudiantes del secundario".

—Pues le diré que no hace falta ser especialista para observar el bajo nivel de conocimiento que hoy tienen los jóvenes en general (no digo en particular). Y esta cuestión, estimado Candi, la hemos reflejado ya varias veces en esta columna en el curso de los últimos años.

—Sí, pero ahora esto tiene características de reconocimiento oficial. Leo esta parte de la noticia: "El desalentador panorama que quedó en evidencia con los resultados de la evaluación internacional Programme for International Student Assessment 2006 (Pisa) generó, además de alerta y preocupación, la necesidad de saber por qué la Argentina ha llegado a niveles tan bajos en ciencia, matemática, y lectura y comprensión de textos, ubicándose en los puestos 51, 52 y 53 sobre 57 naciones evaluadas".

—¡Qué papelón!

—Me permito señalar que además de las razones enumeradas como causa de este estrago en la educación argentina, hay una que es la consecuencia y en la que se resume el problema argentino en general: la degradación social y cultural cada vez más pronunciada. Cuando aludo a degradación social y cultural aludo a esa caída de valores esenciales y básicos que hacen que una sociedad pueda crecer. Me pueden calificar de escéptico o pesimista, como quieran, pero en este país, señoras y señores, no sólo que no se ha crecido, sino que ni siquiera se logró mantener el nivel que otrora gozara esta sociedad.

—Gracias a...

—A los siniestros embaucadores que desde hace bastante tiempo tenemos como dirigentes. Fíjese, advierta esto: "Más del 40 por ciento de los alumnos argentinos se situó en el nivel más bajo de rendimiento, lo que evidencia, según el informe, la necesidad de mejorar los estándares globales de la educación". Y todo gracias a los líderes "que supimos conseguir".

—¿Supimos conseguir? ¿Somos entonces también responsables?

—Y yo creo que sí. ¿O no estamos en democracia? ¿Y qué es democracia? El gobierno elegido por el pueblo. Claro que una vez que asumen los muchachos se olvidan de lo que sigue: "Para el pueblo".

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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