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Lunes 31 de Diciembre de 2007

Charlas en el Café del Bajo - Lunes 31

—Lo de Agustín Rossi, respecto de designaciones en el Ministerio de Seguridad, ha sido muy fuerte, un bombazo que salió a la luz y que era un secreto a voces en la policía y en el peronismo.

—Lo de Agustín Rossi, respecto de designaciones en el Ministerio de Seguridad, ha sido muy fuerte, un bombazo que salió a la luz y que era un secreto a voces en la policía y en el peronismo. Dicen que hay misiles peronistas de mayor poder. Pero yo sigo sosteniendo que el ministro, Carlos Cuenca, es una buena persona y quiere hacer las cosas bien. Aunque también insisto con que la interna policial no cede, y a algunos funcionarios de la cartera de Seguridad me parece que le están vendiendo pescado podrido. Ojalá que no lo compren. Y también creo que algunas cosas se les están pasando por alto. A algunos comisarios generales, por ejemplo, los quieren desprestigiar con el sólo propósito de que otros con el serrucho en la mano se perpetúen en el poder. Las consecuencias las paga el pueblo.
—Han habido en las últimas horas desplazamientos de oficiales y esto huele a interna policial, a sugerencias truchas compradas por alguien del poder político y hay olor a revancha en el desplazamiento de ciertos funcionarios dedicados a las cuentas. Lástima (y lo digo con absoluta sinceridad) por Binner, porque el tema policial se lo puede llevar puesto y aguar un proyecto.
—Además, y con humildad lo digo, algunos (y lo saco de la escena al ministro) en la cartera de Seguridad incurrirán en un grave error si toman por costumbre designar a los funcionarios de la plana mayor que están por debajo de un jefe de unidad. Se rompe la cadena de mando, el jefe pierde autoridad y la anarquía se apodera de la fuerza. Esta situación ya se vivió en el pasado, cuando el ministro Rosúa debía tragarse los sapos de las designaciones hechas por el amigo del gobernador Obeid, teniente coronel Bernhardt. Entonces en las unidades uno reportaba al ministro, otro al subsecretario de Seguridad y todo era un caos. Por estos menjunjes los ciudadanos pagaban el pato.
—Ahora Agustín Rossi, ni lerdo ni perezoso, ha dicho lo que era un secreto a voces dentro de la policía y del peronismo: en el Ministerio de Seguridad fue designado un funcionario político de Reutemann (dicen que de origen reviglista), quien, según Rossi, estuvo junto a Enrique Alvarez en el diciembre negro. Ciertas fuentes afirman que lo han llamado porque este hombre parece pertenecer a la planta permanente y conoce el manejo. Pero claro, algunos terminan confundidos: Por un lado se lo critica a Reutemann por la muerte de Pocho Lepratti, por otro hay funcionarios políticos de esa época ahora también designados. “¡¿Cómo es esta milonga?! –se pregunta un peronista-. Lo que más confunde –añade- es que el órgano de prensa del Partido Socialista santafesino, en su momento, publicó, hizo suya, una nota de Tercer Mundo sobre esta cuestión con pelos y señales, que como subtítulo dice: “Una gran familia”. Da la impresión de que algunos no la han leído o no están al tanto y caen en contradicciones. A esta altura, el Ministerio de Seguridad ya tendría que haber relevado a todos aquellos que en la policía están en condiciones de irse, desde el mismo jefe de provincia para abajo. Algunos policías ya deberían haber presentado la renuncia, porque son buenas personas y funcionarios y merecen irse por la puerta grande y no ser humillados. Y algunos funcionarios políticos... Bue... ¡Feliz Año!
Candi II
(candi@lacapital.com.ar)

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