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Lunes 25 de Febrero de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Lunes 25

—Carta de un lector, Martín: “En general leo con bastante frecuencia las notas que desarrolla diariamente en La Capital. Sinceramente, en su mayoría comparto plenamente de sus comentarios. Es por su seriedad en desarrollar temas importantes y con sus comentarios muy certeros...

—Carta de un lector, Martín: “En general leo con bastante frecuencia las notas que desarrolla diariamente en La Capital. Sinceramente, en su mayoría comparto plenamente de sus comentarios. Es por su seriedad en desarrollar temas importantes y con sus comentarios muy certeros que apelo a que usted sepa aceptar mi oposición sobre el homenaje a un personaje, el cual considero un soldado profesional, que se encuentra dentro de un ejército revolucionario, que apoyó a un tirano, como es Fidel Castro, ahora devenido como héroe en mi maltratada Argentina, en donde Omar Saab, secretario de Obras Públicas, está gastando el dinero que todos aportamos en arreglar una plaza, cuando hay otras prioridades más urgentes dentro de nuestra ciudad. Quisiera además recordarle, si es posible, que este municipio alguna vez homenajeó a (sí) un patriota con todos los términos como fue el prócer más importante en defender nuestra patria, con el fin de que el supremo pudiera realizar la histórica campaña de libertar al pueblo de ciudades como Chile, Perú, etcétera, que también es muy poco recordado, don José de San Martín. El prócer al que dedico estas líneas no es otro que bastión de la patria, Martín Miguel de Güemes”. Firma: Martín Miguel Dávalos Güemes.
—Supongo que el lector se referirá al Che Guevara. Respecto de este hombre al que una nueva corriente cultural entronizó y al que muchos veneran de palabra, porque está de moda, o para no quedar mal con la corriente de pensamiento dominante, nosotros hemos hablado en algunas oportunidades aquí. No compartimos ni su ideología ni su método y mucho menos el haber ayudado como combatiente en otras tierras para instalar, dicho sea de paso, una dictadura. Dictadura que terminó con un gran comandante de la revolución cubana, Camilo Cienfuegos, dictadura que mandó por 20 años a la cárcel a otro revolucionario, Huber Matos, y todo por disentir con el hoy renunciante Castro. Ni hablar de la suerte corrida por los opositores. Y sería bueno saber alguna vez por qué se mandó a Guevara a hacer guerrilla en Africa y Latinoamérica y quién lo entregó en Bolivia. Y una vez más debemos expresar, también, que de ningún modo podríamos reivindicar la muerte como forma de hacer justicia o de obtenerla, o de fusilar o encarcelar a otro ser humano por pensar distinto. Hace unos años, dijimos aquí que sólo lo respetábamos a Guevara por su idealismo, por no ocultar quién era y qué pensaba siempre y en todo momento, pero nada más. El diario progresista español El País, hace pocos meses, publicó una contundente editorial fustigando enfáticamente el accionar de Guevara y preguntándose cómo podía reivindicarse su acción violenta. Bueno, es que estamos en Argentina y no es extraño que mientras el mundo repudia a una figura como Chávez (incluso el mundo socialista) aquí se lo tenga como gran amigo y socio. Ahora, y para terminar, alguna vez alguien se dará cuenta que estas cosas tienen una causa: La disparatada y pirata política de ciertos sectores, ya conocidos, que cuando estuvieron en el poder se olvidaron del pueblo y sus necesidades. Las consecuencias están a la vista. Claro que fieles a su conducta, tales sectores siguen haciendo negocios o abrazándose con Dios o con el diablo.
Candi II
candi@lacapital.com.ar

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