Edición Impresa
Lunes 24 de Marzo de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Lunes 24

—¡Carta desde Australia! La envía Roque, un argentino que se fue a vivir allá. La escribió a propósito del relato que publicamos del viaje de esa familia que retornaba a Rosario desde Córdoba. Dice Roque: "Y muchos preguntan, cuando volvemos de paseo al viejo y recordado Rosario, ’cuna de la Lepra gloriosa’: ¿por qué te fuiste a vivir a Australia?

—¡Carta desde Australia! La envía Roque, un argentino que se fue a vivir allá. La escribió a propósito del relato que publicamos del viaje de esa familia que retornaba a Rosario desde Córdoba. Dice Roque: "Y muchos preguntan, cuando volvemos de paseo al viejo y recordado Rosario, ’cuna de la Lepra gloriosa’: ¿por qué te fuiste a vivir a Australia? Y la respuesta la diste vos en tu nota, como yo la di una y mil veces: llegamos por fin a casa, encendimos el televisor y el noticiero nos acercó el accidente y robo de cada día. Cambié de canal y me quedé mirando Animal Planet. Lo confieso: me sentí cómodo y sereno admirando a esas criaturas luego de andar por una parte de la selva argentina. Lejos de la ’selva’, en Australia, un abrazo a todos. Roque".

—¿Una reflexión sobre la carta de Roque?

—Hablar de aquellos que han emigrado supone hablar de patria y amor a esa patria. Pero ¿qué es patria? La lengua española dice que "es la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos". Ya observamos, pues, que la patria puede ser adoptiva. Y hay patria adoptiva cuando la natal abandona a sus hijos. Es imprescindible, entonces, replantear el concepto de patria. Para mí, patria es mucho más que la tierra y el ordenamiento como nación. Patria es la tierra en donde un grupo humano se asienta, se ordena como nación y entroniza el concepto de bien común regido por el orden, la justicia y el afecto que llevan al crecimiento de todos y de cada uno. Si esto no se da, entonces el ciudadano se siente abandonado, no amado por la estructura y hasta puede llegar a sentir, con razón, que la suya es una patria a medias o que lisa y llanamente no es patria. La palabra patria se deriva del latín, "pater" (padre), en su concepción de "patrono", "protector". Cuando la patria no protege a sus hijos, entonces ya no es patria. Y es lícito, muy lícito, que el ser humano, "huérfano" de lugar donde desarrollarse dignamente, busque uno que le dé todo aquello que le fue negado. En este principio se basó la gran inmigración europea y en ese mismo principio se basó la gran emigración de argentinos hace algunos años.

—Dirán algunos que es mejor quedarse y luchar para ordenar esta lamentable realidad imperante.

—Hay quienes han perdido las fuerzas, la esperanza y la fe. Y no los critico. Yo he vivido muchas etapas de esta patria traicionada por los conocidos de siempre de uno y otro signo, y en estos días puedo decir que advierto con indignación y preocupación como se reiteran, muy exacerbados, hechos de hace veinte años atrás, de hace treinta años atrás: inflación, desabastecimiento, salarios que no alcanzan, desocupación, mentiras escandalosas, enfrentamientos estúpidos, ola de muertes y delitos. Es lamentable, pero en Argentina siempre se proyecta el mismo thriller, pero con escenas más crudas. Claro, nos han anestesiado de tal forma, han obnubilado nuestras mentes de tal manera los conocidos herejes, que ya no podemos ni meditar sobre lo que nos conviene. Saludos Roque, y gracias por escribir.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

Comentarios