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Jueves 06 de Marzo de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Jueves 6

—"Miro tus ojos cansados/tu faz que agostó la vida;/miro la nieve caída/en tus cabellos dorados./ Eres la misma que fuiste,/toda tú en manos y cara./ Antes Noemí y ahora Mara,/la misma, mucho más triste...

—"Miro tus ojos cansados/tu faz que agostó la vida;/miro la nieve caída/en tus cabellos dorados./ Eres la misma que fuiste,/toda tú en manos y cara./ Antes Noemí y ahora Mara,/la misma, mucho más triste./ Te ves como en un espejo/en mi mirada cansada,/y piensas, sin decir nada/que yo también estoy viejo./ Si no paz, y si no olvido,/espero algo, y tú también./ Estamos en un andén después que el tren ha partido".

—Romántico hoy.

—Es una linda poesía de Martínez Estrada que me inspira a hablar del amor entre un hombre y una mujer, luego de que el tiempo y las cosas de la vida determinan esa corrosión del sentimiento. Los sucesivos hechos comunes de dos que se aman pueden ser fatales si no están prevenidos. No eludamos la verdad: a veces la pareja es la misma, pero mucho más triste. Pero no es la tristeza de cada ser, es la de ese amor desgastado, de ese amor que también se volvió viejo y tiene los ojos cansados.

—¿Enamorados como el primer día?

—No, no existe eso. Es como afirmar que se tiene el rostro de los 20. Pamplinas, cuento, excesiva cháchara, pura estulticia. Enamorado, sí, pero como hoy. Y eso, amigo, ya es todo un logro, un gran logro en una cultura en donde el "amor" se arma y se desarma conforme las necesidades, intereses, deslumbramientos y vanidades tan propios del hombre de nuestros días.

—"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos", dice Neruda lleno de nostalgia.

—Ni nosotros somos los mismos, ni nuestras ideas, ni nuestras fuerzas, ni nuestros sentimientos. Y ese hato, ese manojo de cosas que dan forma al ser humano no es que sea peor, sólo es distinto. En ocasiones maravillosamente distinto.

—En cuanto al amor, puede que sea maravillosamente distinto o desgraciadamente distinto.

—Claro. Uno no puede estar enamorado como el primer día, pero puede estar enamorado como el último día y ese amor puede ser brillante u opaco. Y el brillo depende de la persona, de la pareja. Decía un viejo lobo de mar: "Si hay algo que cansa y devasta es tener el barco fondeado siempre en la misma bahía". ¿Qué significa esto? Que la rutina es un monstruo devorador de cualquier sentimiento. Hay que tomar nuevos caminos, hay que cambiar ideas y actitudes, hay que aventurarse. No es la aventura, por supuesto, fuera de la pareja, eso conduce a la nada; es una aspirina que calma el dolor de cabeza, pero no la razón del dolor. La verdadera aventura es aquella que se da en la pareja y por la pareja. Hay que atreverse a cambiar; cambiar hábitos, pensamientos, acciones. Hay que atreverse a romper los estúpidos prejuicios que nos impone el cartón y las "buenas costumbres". Eso no significa caer en la falta. Dice el poeta: "Espero algo y tú también". Hay que levar anclas, amigos, hay que levar anclas con los compañeros de siempre en este fabuloso viaje que es la vida. Ni viejos, ni vencidos, sólo distintos.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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