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Jueves 17 de Enero de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Jueves 17

—Tengo cartas muy interesantes. Una de ellas es del abogado Eduardo De Loredo, quien me escribe a propósito de una charla en la que aludí a la necesidad de que el Estado intervenga en cuestiones como la de los alquileres.

—Tengo cartas muy interesantes. Una de ellas es del abogado Eduardo De Loredo, quien me escribe a propósito de una charla en la que aludí a la necesidad de que el Estado intervenga en cuestiones como la de los alquileres. Dice: “Estoy en absoluto desacuerdo con su manera de pensar al respecto. Nuestro país se halla decididamente estancado en su progreso respecto de otras naciones ya hace varias décadas y la causa es precisamente la exagerada intervención en el sistema económico por parte del Estado, que en procura a veces de una mayor justicia o distribución equitativa de la riqueza han aniquilado la competencia necesaria e insustituible para que exista el progreso y el bienestar de las personas. El sistema económico que ha posibilitado el desarrollo actual del mundo es precisamente el fundado en la libre competencia, dejando para el Estado las tareas que los particulares no pueden realizar o algunas mínimas regulaciones en sectores donde florecen los monopolios. El resto es área de trabajo de los particulares que han demostrado siempre una mayor eficiencia en su labor que el Estado. La competencia que existe gracias a los mercados que la posibilitan es tan indispensable al sistema como la sangre al cuerpo humano o la savia en los vegetales, sin ella no existe posibilidad de crecer, desarrollarse y progresar y lo que si es seguro es el fracaso si de ella se prescinde. Las ganancias de los empresarios solo se ubicarán en márgenes razonables mediante la competencia entre ellos. Es el único camino conocido. Los demás han fracasado. Con el sistema propio de los países fascistas, donde el Estado todo lo controla solo se logrará el resultado adverso al por usted propugnado, es decir ya no algunos sino todos los habitantes de este espléndido país llegaremos a la indigencia, mientras los demás llevan día a día más felicidad y bienestar a sus pueblos. Le solicito sepa interpretar mis palabras como una opinión de una persona tan interesada como usted en el futuro y felicidad de nuestro pueblo”.
—Estoy de acuerdo con el principio económico de la libre competencia o libre concurrencia a la que alude De Loredo. Pero para su implementación debe haber “libertad responsable”. Lamentablemente, muchos (no digo todos) empresarios y operadores criollos y no criollos han incurrido en el crimen de la libertad irresponsable que traducido significa libertad para ellos, pero no para todos. El Modelo anglosajón tiene éxito porque conlleva responsabilidad, orden y respeto. Jamás estuve de acuerdo con el principio de la plusvalía de Marx y la lucha de clases a la que alude el doctor (coincido con él), pero tampoco puedo convalidar el libertinaje de ciertos grupos económicos en detrimento de la paz interior de los seres humanos. Este “libertinaje” es precisamente la génesis de la lucha de clases.
Candi II
(candi@lacapital.com.ar)

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