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Domingo 06 de Abril de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Domingo 6

—Aristóteles decía que todos los gobiernos mueren por la exageración de sus principios. Yo creo que si el griego viviera en Rosario estaría muy confundido y perplejo. En una ciudad en donde los servicios no son de lo mejor, en donde la falta de higiene en la vía pública...

—Aristóteles decía que todos los gobiernos mueren por la exageración de sus principios. Yo creo que si el griego viviera en Rosario estaría muy confundido y perplejo. En una ciudad en donde los servicios no son de lo mejor, en donde la falta de higiene en la vía pública es patética y notoria, en donde muchos barrios (y el propio centro) son olvidados y abandonados a la penumbra, han aumentado otra vez las tasas y el Derecho de Registro e Inspección, y el gobierno sigue a toda vela. Las consecuencias serán, además del aumento en sí mismo, otros aumentos que influirán en la economía familiar y en la vida cotidiana de los rosarinos, pues los empresarios y comerciantes, como es histórico en el país, no absorberán los incrementos. El déficit, del que los vecinos no fueron responsables, deben pagarlo ellos ¿Y para qué? Para que, como la historia lo indica, se siga generando déficit y por las mismas manos. Lo mismo sucedió con los gobiernos de la Nación, sin que nadie les haya torcido el rumbo a estos muchachos de un tiempo a esta parte y sea cual fuere su signo político. ¡Ah, pero Duhalde dijo que estábamos condenados al éxito!

—Estas cosas suceden cuando un gobierno tiene la suma del poder, posee la mayoría propia que le permite hacer lo que le viene en ganas. En este aspecto, debe decirse que los argentinos no hemos aprendido a tratar de lograr un equilibrio mediante un voto inteligente. Y ya que lo recuerda a Aristóteles, yo lo recuerdo a Borges que alguna vez dijo: "Con el tiempo, merecemos no tener gobiernos". Bueno, creo que no estamos lejos.

—Y por eso los gobiernos (o desgobiernos o no gobiernos, ¡ya no se!) pueden hacer cualquier cosa. Hace pocos días el concejal Jorge Boasso puso el grito en el cielo con relación a la licitación del bar del Parque de las Colectividades, ubicado en calle Dorrego y Wheelwright. Según Boasso, uno de los oferentes explota otro emprendimiento gastronómico que en su momento desató un verdadero escándalo y que hasta provocó la intervención, si mal no recuerdo, de la justicia provincial. Debe haber todavía algún expediente dando vueltas. Boasso, a propósito de esta reciente licitación bramó: ¡"Lo único que falta es que le adjudiquen este nuevo espacio público con estos conflictos de intereses, irregularidades y antecedentes". ¿Pero quién dirá algo al respecto? ¿La justicia? Lo dudo mucho. Y en esa licitación se ha presentado, también, una empresa que, según dicen, tiene vínculos comerciales con la Municipalidad. Ahora, me cuentan que la inversión inicial para la concesión del bar ascendía a doscientos cincuenta mil dólares, pero después se modificó y fue a parar a un millón de dólares. Pregunto: ¿Quién, del rubro gastronómico, de la ciudad de Rosario está en condiciones de invertir más de tres millones de pesos en un emprendimiento así? Pocos, por eso un montón de pequeños emprendedores se quedan mirando desde afuera.

—Y bue... "ahora se entiende ?dijo un observador- porque no pudieron asistir los socialistas al acto en donde estuvo Vargas Llosa, estaban preparando la medida "popular" de aumento de tasas y derecho de registro e inspección". En fin...

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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