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Domingo 30 de Diciembre de 2007

Charlas en el Café del Bajo - Domingo 30

—Quiero proseguir con el tema comenzado ayer sobre las posibilidades laborales y de vida en general de las personas con capacidades distintas.

—Quiero proseguir con el tema comenzado ayer sobre las posibilidades laborales y de vida en general de las personas con capacidades distintas. Lo haré a partir de otra carta que nos ha llegado (de entre varias). Todos los textos de mamás y de papás son igualmente emocionantes, conmovedores y debo decir que alguien por aquí ha lagrimeado al leer algunos. Antes expreso algo que es una convicción: no debemos creer en la minusvalía mental o física de las personas y sí debemos advertir la plusvalía de las potencias distintas, a menudo no tenidas en cuenta por un sistema cruel liderado por verdaderos anormales que han alcanzado el poder y el éxito merced al disloque de las cosas. Las obras de un ciego como Borges, de un sordo como Beethoven, de un epiléptico como Dostoyevski y de un esquizofrénico como el científico Forbes Nash, dan sustento a lo que se dice. Esto, sin hablar de los cuadrapléjicos sublimes que han aportado tanto a la humanidad. Y termino con este prólogo, recordando que a los padres de Einstein los docentes les dijeron que era mejor sacar al chico de la escuela, porque se trataba de un fracaso.

—El ser humano no es un molde estandarizado y el hecho de ser distinto no significa ser inferior, porque todos los seres tienen capacidades para llegar a la meta aun cuando sea por caminos diferentes. La carta de esta otra mamá dice que con frecuencia los chicos son auxiliados por la piedad de amigos y parientes, hecho que no debería ser así. A menudo no tienen sus propios recursos o dinero para vivir y esto les ocasiona una seria herida en su autoestima. Dice la señora: "Sinceramente es muy triste porque estos chicos son inteligentes y saben lo que les pasa y su autoestima desciende más y más". Cuenta una circunstancia muy conmovedora en su vida y que no reproducimos por razones que se deberán comprender. Finalmente ella dice que quiere recurrir a las autoridades provinciales.

—Me parece bien, hay que acudir al gobernador Binner y plantearle varios problemas que se suscitan en las escuelas, proponerle medidas para que todos tengan derecho al trabajo (ojalá que esa buena persona que es el subsecretario de Trabajo, comprometido con el destino de los trabajadores, Luis Ortega, lea esta nota y tome apunte). Habría que crear una comisión interdisciplinaria, con la presencia de padres, para la elaboración de una gran ley superadora de las existentes, en la que, entre tras cosas, se impulse la posibilidad de acceder al mercado laboral a personas con potencialidades distintas. Hay que premiar a los empresarios comprometidos con tal causa mediante exenciones impositivas o algún otro incentivo. Se debe poner fin de una vez por todas a ese pensamiento neonazi, embozado en nuestra cultura, de que sólo sirve el de talla fenomenal, inteligencia superlativa y egresado con honores. Y para aquellos que están a punto de dejar que los brazos caigan, recomiendo la lectura, en www.serysociedad.com.ar, de la historia de Romina, una chica rosarina de 31 años, que está dando una gran batalla. Amigos: la sabiduría no es un título que se obtenga en Harvard, el ser útil no se vincula con las formas ni los diseños estándares, ni el amor una virtud que acompañe a la curva del cuerpo.

Candi II

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