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Domingo 13 de Enero de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Domingo 13

—¿Cómo finalizamos la columna de ayer? —Diciendo esto: "Para que un sueño se cumpla...

—¿Cómo finalizamos la columna de ayer?

—Diciendo esto: "Para que un sueño se cumpla, primero debe cumplirse en la profundidad de la persona. Si uno anhela, desea, pero duda, entonces la realización del deseo es de trámite imposible. Porque en realidad, Inocencio, los logros en la vida no son más que el reflejo de lo que ya se cumplió en el espíritu humano, en el espíritu de la persona en el encuentro con la divinidad".

—Bien, quedó pendiente una historia real que contó Tawil sobre dos mujeres que no podía tener hijos y le pidieron al rebe Menajem Mendel Schneerson, uno de los religiosos más grandes y poco conocido que tuvo la humanidad, que las bendijera. ¿Qué pasó?

—Esta historia real de fe, de seguridad y de convencimiento está muy bien explicada por Tawil en el portal www.serysociedad.com.ar, pero trataré de resumirla sin que pierda el sentido. Dos mujeres, en efecto, no podían quedar embarazadas. Las dos, el mismo día, juntas, acuden al Gran Rabino Schneerson (estoy leyendo un libro de él que es sencillamente fantástico sobre el sentido de la vida) para que las bendijera y para que intercediera ante Dios de manera que pudieran tener hijos. Habían pasado muchos años de infertilidad. Pues bien, resulta que al cabo de un año, una de estas señoras tuvo su primer hijo. La otra ni siquiera había quedado embarazada. Entonces esta última acudió al rebe y le preguntó que cómo era posible eso. Las dos habían acudido el mismo día, en el mismo instante, habían recibido la misma bendición y ella no había quedado embarazada. ¿Por qué? ¿A qué se debía esa diferencia? El religioso escuchó los planteos de la mujer y después le preguntó: "¿Pero después de la bendición vos compraste la cuna?".

—Toda una muestra de que los logros no se alcanzan sin una fe absoluta.

—Claro, la otra mujer después de la bendición se fue absolutamente convencida de que iba a tener un hijo. Compró la cuna, fue comprando la ropita del bebé que iba a llegar. La otra esperó. Esperó porque su fe era endeble.

—Tawil recuerda un concepto judío muy interesante que se denomina "medida por medida". "De acuerdo a como uno actúa hacia Dios, El actúa con la persona, es recíproco", dice el rabino.

—En el caso de la mujer que quedó embarazada ella no hizo cálculos.

—No. Estaba convencida de que iba a tener un hijo y no necesitaba calcular nada. Claro, la psicología y otras ciencias pueden explicar todo esto mediante la teoría de la autosugestión y pueden darle, incluso, otras explicaciones. No voy a contradecir a ningún principio psicológico, ni pondré en tela de juicio las bondades (lo aclaro) de la psicología, pero a esta altura de mi vida, sobre el final de la misma, percibo que la fe (y lo que digo corre por mi cuenta) es el encuentro de la persona (el primer "yo") con el gran potencial de su espíritu (el sublime y trascendente "yo") y de este con Dios. En ese encuentro, ¿qué puede resultar imposible si es para el bien de uno, de la humanidad y de la creación?

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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