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Lunes 30 de Junio de 2008

Charlas en el Café del Bajo

—Hace unos días atrás hice referencia a una frase, a un pensamiento de Perón: "La única verdad es la realidad". He recibido, a propósito, una carta de un lector que voy a reproducir.

—Hace unos días atrás hice referencia a una frase, a un pensamiento de Perón: "La única verdad es la realidad". He recibido, a propósito, una carta de un lector que voy a reproducir.

—Adelante.

—Adelante. El título es "Nuestra realidad, no es la única verdad" y dice así: "Estimado Candi II: he leído su interesante "charla de café" publicada hoy en "La Capital" y con el debido respeto tomo de ella su referencia a la conocida frase del ex Presidente Perón "La única verdad es la realidad" y a las penosas situaciones que vivimos todos los argentinos con motivo de la protesta del campo que, con buena voluntad y consenso mutuo, pudo tener fin a poco de empezada. Pero se ha demostrado que nuestra realidad —la de cada ser humano que habitamos este planeta— no contiene en sí misma una única verdad pues a pesar de los más de 100 días transcurridos aún no se halló ese consenso quizás porque cuanto más numeroso es el grupo humano que protesta, más difícil es mantener la ecuanimidad entre las partes discutiendo cada una sus respectivos derechos ya que todo humano tiende a "salir bien parado de la contienda", no ignorando a veces que esos derechos, así como todos nuestros hechos, gozan de valor relativo y pueden rebatirse con sólo conocer lo que el otro ignora o aplicando el poder de "la realidad circunstancial" que por lo tanto deja de ser la única verdad que, según yo creo, es propiedad exclusiva del Dios que nos ha creado con su verdadero poder integrado a la naturaleza misma de toda su Creación. Es por esa imperiosa razón que usamos las "picardías y las chicanas" con pasmosa desvergüenza pública, pensando cándidamente que caerán en el más completo olvido y saliendo indemnes de cualquier mal trance. Por no creerlo de esa manera, nos "ataca" la soledad y la angustia después de cada contienda vivencial que circunstancialmente "nos largue mal parados" sin darnos cuenta de que ser pobre o "rico", feliz o infeliz, burro o genio, etcétera, es la condición que resulta de los hechos de toda la creación y de los nuestros propios más íntimos, pero no representan la felicidad por sí mismos pues, evidentemente, carecemos de la capacidad suficiente para "manejar esas causas y efectos" con la certeza que nos daría contar con la verdad absoluta para conseguir todo lo que de alguna manera deseamos. Lo saludo atentamente Juan Mattheus".

—Adelante. Bien, más allá de que coincido en muchos aspectos del contenido de la carta, a mí me parece que el pensamiento de Perón está referido a circunstancias sociales que no pueden ser rebatidas, habida cuenta de la demostración que hace por sí misma la naturaleza del hecho y la opinión de la mayoría imparcial. Si decimos, por ejemplo, que en Argentina no hay pobres, esa afirmación se desploma por la presencia de pobres y pobreza. Si afirmamos que en el país no hay inflación, tal aserción se desvirtúa a simple vista. Ahora bien, si nos referimos a cuestiones de carácter abstracto, de índole psicológica o espiritual, por supuesto que todo, desde el punto de vista humano, es relativo, pues lo que para mí es una verdad absoluta puede ser para Juan apenas nada. Coincido en que en todos los planos, finalmente, la verdad absoluta es Dios.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

 

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