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Viernes 05 de Noviembre de 2010

Charlas de Candi - Viernes 5

—El asunto del tránsito en la ciudad de Rosario, caótico y peligroso, ha sido considerado muchas veces en esta columna. También hemos hablado, hasta más no poder, sobre el accionar de la famosa grúa que levanta autos mal estacionados.

—El asunto del tránsito en la ciudad de Rosario, caótico y peligroso, ha sido considerado muchas veces en esta columna. También hemos hablado, hasta más no poder, sobre el accionar de la famosa grúa que levanta autos mal estacionados. Hemos cuestionado la tarea de la grúa y sostuvimos, y lo decimos una vez más sin que nos tiemble la mano al escribir, que el rol de la grúa no es más que una mera y grosera forma de recaudar, porque lo prioritario el poder político no lo solucionó jamás. Y lo prioritario, estimado lector, es el peligro que entraña el accionar de muchos conductores que son verdaderos homicidas en potencia. Las autoridades municipales, como lo dijimos en tantas oportunidades, se han ocupado del mal estacionamiento labrando actas de infracción con particular celo, o llevando con la grúa al corralón a vehículos mal estacionados, pero poco y nada hicieron en cuanto a exceso de velocidad, en lo que concierne a conductores que se detienen en la senda peatonal, o en lo que respecta a esos que pasan semáforos en rojo. Ni hablar de la actitud de ciertos señores conductores del transporte público (al volante de ómnibus y taxis) que hacen lo que les viene en gana sin que nadie tome cartas en el asunto. Los peatones y conductores correctos de la ciudad deben sufrir las consecuencias de una gran cantidad de desaprensivos y de la indolencia del poder político. Y para corroborar lo que digo invito a quien sea a que se detenga en una esquina de la ciudad y observe el panorama que comprende una riesgosa situación para cualquier peatón. Ha sido necesario un escándalo, el robo de vehículos en el corralón municipal, el robo de autopartes, para que por fin el intendente Miguel Lifschitz haya dicho que a partir de ahora está la intención de restringir a "casos graves" la cantidad de autos y motos a remitir al depósito. Felicito al intendente por esta decisión. Lástima que haya sido necesario semejante delito para que, por fin, se entendiera que lo de la grúa era un festival de cualquier cosa menos de orden en el tránsito. Como es un festival el labrado de actas. Todo tiene olor a afán recaudatorio, menos a poner orden. Por último quiero decir que en cualquier país serio esta situación escandalosa, el robo de vehículos en un depósito de una dependencia estatal, hubiera significado por lo menos que uno o más funcionarios debieran renunciar. Aquí, señoras y señores, no pasa nada. Se ha cargado el San Benito sobre un empleado municipal, hasta ahora. No voy a defender de ningún modo a esta persona, pero me pregunto: ¿se puede sostener que ante semejante cuestión los responsables sean sólo los empleados? Es poco serio. Y mientras termino esta columna mirando a través de la vidriera de un bar de la ciudad, compruebo las mil y una situaciones peligrosas e indignantes en materia de tránsito. Pero..., a reclamarle al "gran bonete".

candi2050@gmail.com

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