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Viernes 19 de Noviembre de 2010

Charlas de Candi - Viernes 19

—Antes de hacerle un pedido a Dios desde mi enojo y dolor, recuerdo que muchas veces hemos dicho aquí, en cuanto a la ley de adopción, que debe haber una cambio importante.

—Antes de hacerle un pedido a Dios desde mi enojo y dolor, recuerdo que muchas veces hemos dicho aquí, en cuanto a la ley de adopción, que debe haber una cambio importante. Hay mucha gente que quiere entregar a un niño su caudal de amor, su gran paternidad o maternidad contenida involuntariamente, y no lo puede hacer debido a las falencias legales que existen. En este sentido, quiero anunciar que el Club de Padres Adoptivos y en Espera de Rosario, recordando los 21 años de la Declaración de los Derechos del niño, realizará mañana, a partir de las 10 horas, en la plaza Pringles, una jornada de concientización y recolección de firmas. El objetivo fundamental es promover que no haya más niños que transcurran sus infancias en instituciones, que estos chicos, por fin, puedan crecer sintiendo el calor de una familia. Y este objetivo es maravilloso.

—Hay cosas que realmente son intolerables, situaciones que a uno le hacen correr un frío por todo el cuerpo y nublar los ojos de lágrimas. Quien escribe esta columna tiene, por estas horas, momentos de confusión y de dolor. ¿Cómo es posible que haya seres abandonados, sufrientes, en soledad, angustiados? ¿Cómo es posible que los seres de corazones duros, insensibles, mezquinos, malos, sea ejecutores de tanto sufrimiento y tengan éxito? Anteayer a la tarde, mientras escribía sobre la movida de estos papás por sugerencia de mi esposa, y al recordar algunos sucesos recientes que me han conmovido, caí en la misma pregunta que se hizo una vez un señor que perdió a toda su familia y quedó solo en el mundo: ¿Dónde estás Dios? ¿Por qué estás permitiendo tantas injusticias, tantas angustias y en tanto seres? Cuando este hombre recordaba su pasado y aquella pregunta, lloró. Lloré con él y lloramos todos los que estábamos junto a él. No puedo entenderlo, estoy perturbado: Hay chicos depositados en una institución, mientras podrían ser amados por papá y mamá; hay otros explotados; hay adultos humillados, escarnecidos, sometidos de diversas formas; jóvenes frustrados y entristecidos. Y, amigos, no me quiero olvidar de los inocentes animales maltratados, exterminados. Hay un claro atentado contra la vida (¡la vida, por favor reparen en ese milagro, en esa maravilla!) y hay un avance del mal que pisa y aplasta a los seres inocentes y más débiles

—Ahora, desde mi enojo, el pedido para vos, Dios mío: a menos que se arrepientan e imploren perdón, te ruego que hagas caer, pronto y con peso, tu justicia sobre los perversos; los malvados; los corruptos; los que matan vidas, sueños, esperanzas; los mentirosos, falsos, resentidos, que sumergen en la angustia y las lágrimas a millones de seres buenos e inocentes. Yo, como ese hombre que lloró junto a mí una vez, Juan Lichtig, hoy vivo para ver caer a esos “Hitler”. Sí, quiero ver derrumbados a los malditos, sean de cualquier sector o clase, que tanto hacen sufrir a seres maravillosos. Amén.

candi2050@gmail.com

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