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Viernes 17 de Diciembre de 2010

Charlas de Candi - Viernes 17

—Como todos saben, un periodista del diario El Ciudadano, testigo de un desalojo en el que intervino la policía provincial, fue detenido por esa fuerza de seguridad anteayer a la tarde. Se trata de Alejandro Guerrero quien fue detenido, incomunicado y recibió una paliza fenomenal.

—Como todos saben, un periodista del diario El Ciudadano, testigo de un desalojo en el que intervino la policía provincial, fue detenido por esa fuerza de seguridad anteayer a la tarde. Se trata de Alejandro Guerrero quien fue detenido, incomunicado y recibió una paliza fenomenal. Como si ello fuera poco, estimados lectores, después de varias horas de detención lo dejaron libre, no sin antes advertirle que si contaba lo sucedido lo iban a matar.

—Un hecho gravísimo.

—Lamentablemente, hasta ayer al mediodía, las autoridades policiales y políticas sólo habían adoptado la medida de pasar a dos policías de la seccional tercera a “disponibilidad”. ¿Dos policías son los únicos responsables de semejante hecho? ¿Y este, el de la “disponibilidad”, es el ya harto conocido castigo para los policías protagonistas de hechos graves?

—Quiero reproducir parte de la crónica de ayer de El Ciudadano: “Guerrero contó que finalmente lo llevaron ante un sumariante para tomarle declaración. Cuando le preguntaron la profesión y Guerrero respondió que era periodista, uno de los policías de inmediato lo amenazó a los gritos otra vez: “Más vale que te quedés en el molde porque si no te mato; ¿me escuchaste?, te mato”.

—En un país serio, a la hora de escribir esta columna (15 horas de ayer), no sólo habría policías presos, sino muchos más en disponibilidad. En esto coincidió ayer mismo un ministro de la Corte Suprema de la provincia, con quien hablé telefónicamente Y quiero ser claro en algo más: no se trata de estrechar filas en torno del compañero de prensa agredido en una actitud corporativa, de ninguna manera. Yo veo en Alejandro Guerrero, editor en jefe de la sección Fotografía del diario El Ciudadano de nuestra ciudad, a un representante de tantos ciudadanos humillados, sometidos a la violencia física y moral por parte de algunos policías de esta y otras provincias que, además, desprotegen al ciudadano común. Y si esto le sucede a un periodista que está en contacto permanente con personas del gobierno, del poder político, si esto le ocurre a alguien que puede hacerlo público ¿qué cosa no le sucederá al ciudadano común que por lo general está desamparado? Un ciudadano común que con frecuencia debe agachar la cabeza ante la soberbia y el pésimo uso del poder que hacen algunos señores.

—Ayer, el ex presidente del Colegio de Abogados, doctor Arturo Araujo, me dijo en una charla que la policía en este país “o no hace nada, o hace disparates”. Y tiene razón. En los últimos días he comentado en charlas informales, incluso con personas del poder político, la escasa presencia policial que hay en las calles en el marco de una delincuencia que avanza, mata y aflige. Y es como dice el doctor Araujo, pareciera que la policía no hace nada. La ausencia de móviles, por ejemplo, no es una idea mía, es un apunte de un ex policía con el que he hablado recientemente. Pero como la verdad obliga, no puedo menos que decir, en el marco de este suceso gravísimo y bochornoso, que no se puede meter a todos los policías en la misma bolsa y calificarlos de la misma manera. Es de aguardar, finalmente, que se adopten las medidas que se ajusten a la estricta justicia.

candi2050@gmail.com

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