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Viernes 13 de Agosto de 2010

Charlas de Candi - Viernes 13

 —Comenzamos anunciando que afortunadamente, y con respecto al tema tratado aquí ayer, la señora María Julia y su pequeño hijo Lautaro no fueron desalojados como se preveía. La Sala IV, en la que se desempeña en mi opinión uno de los juristas más notables que tiene nuestro país, autor de numerosos libros y laureado en muchas partes del mundo, me refiero al doctor Jorge Peyrano, hizo lugar al reclamo.

—Comenzamos anunciando que afortunadamente, y con respecto al tema tratado aquí ayer, la señora María Julia y su pequeño hijo Lautaro no fueron desalojados como se preveía. La Sala IV, en la que se desempeña en mi opinión uno de los juristas más notables que tiene nuestro país, autor de numerosos libros y laureado en muchas partes del mundo, me refiero al doctor Jorge Peyrano, hizo lugar al reclamo. Los jueces de ese Tribunal van a revisar el caso y por el momento María Eugenia y su pequeño hijo no estarán a la intemperie. ¡Me alegro sobremanera! Esperemos que esta vez la justicia no permanezca indiferente ante un caso que a nosotros y a mucha gente sensible, como la médica Mirta Guelman de Javkin, que fue la iniciadora y continuadora de esta pequeña cruzada, nos conmovió. Vuelvo a resaltar la actitud del abogado y ex decano de la Facultad de Derecho, doctor Carlos Lorenzo. Y lamento la actitud de ciertos actores judiciales en este tema. Y a los que dicen que no hablan con los periodistas, bueno…

—Deje, no se preocupe.

—Teníamos pendiente concluir con el tema de la dignidad y las muy acertadas palabras de José Ingenieros. Decía este gran pensador “Todos los hombres altivos viven soñando una modesta independencia material; la miseria es mordaza que traba la lengua y paraliza el corazón. Hay que escapar de sus garras para elegirse el ideal más alto, el trabajo más agradable, la mujer más santa, los amigos más leales, los horizontes más risueños, el aislamiento más tranquilo...”

—Claro, lo que plantea Ingenieros parece una utopía en la sociedad de nuestros días. Elegir el ideal más alto es posible, lo que no estoy muy seguro es de si se puede alcanzar con cierta facilidad ¿Conseguir el trabajo más agradable? ¡Pero si ni trabajo consiguen nuestros jóvenes! ¿Una mujer santa? Bueno, las hay, no lo voy a negar. ¿Los amigos más leales? Allí me parece la empresa más difícil. ¿Horizontes risueños y aislamientos tranquilos? Pues no es fácil encontrarlos. De todos modos creo que son metas alcanzables, no porque el sistema social las haga propicia, sino porque se imponen por la propia fe.

—Sigue diciendo Ingenieros: “Enseñaban los estoicos los secretos de la dignidad: contentarse con lo que se tiene, restringiendo las propias necesidades. Un hombre libre no espera nada de otros, no necesita pedir. La felicidad que da el dinero está en no tener que preocuparse de él; por ignorar ese precepto no es libre el avaro, ni es feliz”.

—Esto es excelente. Cuando una persona, por ejemplo, se queda sin empleo y queda desprotegida toda su familia, no puede menos que sentirse indigno aunque no sea su culpa pasar por esta situación. Vivimos en un sistema que discrimina y excluye: hay personas de 40 o 45 años que diariamente buscan trabajo y se encuentran con el problema de la “edad”; otras más jóvenes que tropiezan con el “no” por la falta de experiencia. Y en otros casos, lo que es peor todavía, hay lugares donde se discrimina por la “belleza” sin tener en cuenta la capacidad y la inteligencia y como si supieran qué es en realidad la belleza.

candi2050@gmail.com

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