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Miércoles 08 de Diciembre de 2010

Charlas de Candi - Miércoles 8

—El sábado por la tarde, tuve oportunidad de visitar a dos jóvenes que me recibieron amablemente en su casa. Durante el encuentro aprendí algunas cosas.

—El sábado por la tarde, tuve oportunidad de visitar a dos jóvenes que me recibieron amablemente en su casa. Durante el encuentro aprendí algunas cosas.

—¡Qué bueno que se pueda aprender de los jóvenes, Candi!

—Sí, sí. El, Darío Marchisio, farmacéutico, tiene 94 años, muy lúcido y jovial y ella, Teresa Roggiano..., bueno, a las damas no se les pregunta la edad. Fue un encuentro muy lindo para mí y aprendí, como dije, cosas de interés, entre ellas que los políticos en este país (o muchos de ellos) siempre tuvieron las mismas mañas. Darío me contó un suceso del año 1924, acaecido en la localidad santafesina de San Jorge. Ese año había elecciones en la provincia de Santa Fe y se presentaba la fórmula radical Aldao-Cepeda. La cosa es que los dos candidatos, en el marco de la campaña, llegaron hasta San Jorge a participar de un acto. El papá de Darío era el titular del comité de esa población, político de vocación y honesto, sin lugar a dudas. Pues bien, se realizó el mitin y, como siempre, los candidatos desplegaron sus propuestas y promesas. Terminado el acto, el radical anfitrión invitó a los ilustres visitantes a cenar en su casa. El dueño de casa tenía un hobby, un gusto, y era el de fabricar vino casero que era riquísimo y con una gradación alcohólica un poco más elevada que la normal para esa bebida.

—Y los candidatos degustaron el vinito.

—Lo normal. Pero claro, tal vez desinhibidos por las ricas gotas, o tal vez por la intimidad de la cena, la cosa es que los candidatos, que ya acariciaban el triunfo, comenzaron a hablar de la acción de gobierno. Grande fue la sorpresa del anfitrión, cuando comenzó a escuchar que la acción de gobierno no tenía nada que ver con lo que habían prometido a la gente minutos antes.

—¡Qué raro en este país!

—Cuando terminó la cena, el dueño de casa se levantó, acompañó a los candidatos hasta la puerta y sin más les dijo: “sepan que si ustedes piensan desarrollar las medidas que han hablado en esta mesa y que no coinciden con las prometidas en el acto, encontrarán en mí un gran opositor”. Dio un portazo tras despedirlos.

—¿Una reflexión?

—Se me ocurre pensar que siempre ha habido mañanas políticas, agachaditas, macanas y demás. Pero siempre también han habido personas honorables. De todos modos, tengo la certeza de que si los radicales Aldao y Cepeda advirtieran lo que ocurre hoy en el mundo político argentino, se sentirían unos santos inocentes y no dudarían en patearles el trasero a más de uno.

—No lo dudo.

—Seguramente las acciones del gobierno que no tenían que ver con lo prometido en la campaña de Aldao y Cepeda, serían nimiedades en comparación con los dibujos del Indec, las valijas, las travesuras de Jaimito, Skanska, el caso de los medicamentos truchos y la responsabilidad del camionero K., los fondos santacruceños que nunca se vieron y... En fin...

candi2050@gmail.com

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