Edición Impresa
Miércoles 06 de Abril de 2011

Charlas de Candi - Miércoles 6

—¿A usted le gustan los lobos, verdad? Pregunto por la columna de ayer: de lobos y de vida. —Amo a todos los animales. A algunos los admiro especialmente, como el caso del lobo. Una especie con riesgos de extinguirse en muchos países.

—¿A usted le gustan los lobos, verdad? Pregunto por la columna de ayer: de lobos y de vida.

—Amo a todos los animales. A algunos los admiro especialmente, como el caso del lobo. Una especie con riesgos de extinguirse en muchos países. Mi narración de ayer se sitúa en Francia, país que desde hace cierto tiempo tiene leyes especiales de protección a este animal. Afortunadamente, desde hace algunos años varias manadas se han instalado en las zonas montañosas francesas. Es increíble y muy ejemplar: estas comunidades de lobos han advertido que allí no son perseguidos por el hombre y han retornado a esas regiones y desarrollan allí sus vidas. Sí, el lobo es una hermosa criatura.

—Y usted termina su columna de ayer diciendo lo que sigue: “Debes saber que también hay humanos que aúllan silenciosamente en los atardeceres, en tanto esperan la llegada de esos ángeles que los arrebatarán para llevarlos hacia ese mundo del que también fueron despojados”. ¿Usted cree realmente en la llamada teoría del arrebato celestial?

—Sí, parece un disparate, parece una locura en esta sociedad de consumo, en esta sociedad individualista, mezquina y materialista. Pero cada día que pasa, al ver tanta degradación en una parte de la humanidad, pero a la vez al advertir tanta sublimación en otra, creo que, en efecto, en algún momento se producirá la teoría del arrebato, es decir la salvación de los oprimidos y justos. ¡Pero cuidado con la interpretación de esta teoría! Yo parto de las palabras de Jesús, de su profecía que dice: “Os digo que en aquella noche (interpreto la palabra noche como sufrimiento por causa del mal) estarán dos en una cama; el uno será tomado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada y la otra será dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado y el otro dejado.” Yo creo firmemente en el advenimiento de un nuevo orden en este mundo, en este aquí y ahora. Un orden basado en el amor al prójimo, en la justicia. Y en esta nueva Tierra, amigo mío, uno estará y el otro ya no estará más. La clase de personas que ni siquiera procura comenzar a pensar un poco más en el otro para mitigar sus necesidades, no tendrá cabida. La teoría del arrebato, en mi opinión, va más allá: los espíritus nobles son y serán “recobrados” para una vida plena y en paz en otro nivel más elevado. A ese nivel no pueden ni podrán acceder los perversos, los hipócritas, los injustos, los que amasan fortunas a costa del sufrimiento de los débiles e inocentes, los que pronuncian el santo nombre de Dios, pero lo humillan y traicionan con sus actos. A ese nivel de existencia no podrán acceder los que discriminan; los que hacen caridad por culpa, o para hacerse ver, pero no por amor; los que dan aguardando recibir. Y tampoco accederán los disfrazados de creyentes por conveniencia, pero no por convicción. Porque debe saber usted que hay fieles y líderes disfrazados que pronuncian el santo nombre y hacen que oran, pero no creen en El ni aplican su doctrina. Y termino por hoy diciéndole algo, mi amigo: no crea usted que ser bueno o tratar de serlo no sirve para nada, como inculca la “doctrina de mercado” (léase el manual del demonio). De la otra faceta de la teoría del arrebato o rapto, pues hablaré en otro momento.

candi2050@gmail.com

Comentarios