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Miércoles 29 de Septiembre de 2010

Charlas de Candi - Miércoles 29

—¿Usted cree en los reyes magos? ¿Y en Papá Noel? —Bueno... ¡ejem! Hace unas horas le dije precisamente a una señorita que había dejado de creer en ellos. Pero después lo pensé bien y créame que quiero volver a soñar con esos personajes fantásticos y mágicos, quiero aguardar con ilusiones los regalos.

—¿Usted cree en los reyes magos? ¿Y en Papá Noel?

—Bueno... ¡ejem! Hace unas horas le dije precisamente a una señorita que había dejado de creer en ellos. Pero después lo pensé bien y créame que quiero volver a soñar con esos personajes fantásticos y mágicos, quiero aguardar con ilusiones los regalos.

—¿Se acuerda cuando hacía cartas a los reyes? Comenzaba escribiendo: “Queridos Melchor, Gaspar y Baltazar...”. ¡Qué inocente!

—No tanto, no tanto. De hecho, en aquellos lejanos días de mi creencia había una sensación agradable en el ambiente en los días previos a las fiestas. Tal vez haya sido yo, mis sentimientos, mis ilusiones, pero en la gente, en la sociedad, sí señor, se advertía otro clima. Había un agradable aroma a amor en el aire, una alegría esperanzadora.

—Es que en aquellos tiempos, en general, había esperanzas más fortificadas. No es que hoy no las haya, pero las veo famélicas.

—A esas esperanzas las hirió el sistema, como hirió a tantos valores y virtudes.

—Si hiciera una carta, hoy, ¿qué le diría a los reyes, qué cosa les pediría?

—Me han recomendado no hacer público el pedido, pues podría traerme dificultades. Me dice una señorita que podrían “rajarme” de...

—Ja, ja, ja.

—De todos modos el pedido es muy mío. Lo mantendré en secreto.

—Vivirá sólo en sueños.

—Ahora le diré que los reyes magos en realidad, y según algunos estudiosos, existieron. Eran sabios de Oriente, astrónomos, posiblemente astrólogos, conocedores de ciertas circunstancias en la vida de la humanidad. Según estos estudiosos, sabían del nacimiento de un ser que iba a conmover al mundo por largo tiempo, hasta el fin del ciclo actual. Eran, según dicen estos autores, muy conocedores de las ciencias herméticas. Otros sostienen que fueron miembros de una casta sacerdotal de Persia, que practicaban el culto a Zoroastro. Como quiera que sea, no eran reyes sino sabios, posiblemente sacerdotes, que conocían el advenimiento de una nueva etapa en el mundo. Adoraron al nuevo ser que acababa de nacer, Jesús. No se sabe si eran tres o más. Eso no tiene importancia, yo creo que existieron y, si el espíritu es inmortal, supongo que puedo mandarles un mensaje en cualquier momento. ¿Qué les pediría? Tal vez un día de estos se lo susurre al oído. Después de todo ¡falta tan poco para que arribe la Navidad y la fiesta de la Epifanía! ¡El tiempo vuela, amigo, no anda en camello!

candi2050@gmail.com

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