Edición Impresa
Miércoles 25 de Agosto de 2010

Charlas de Candi - Miércoles 25

—Me interesa reproducir la opinión de una lectora que escribe preocupada por el avance de la pobreza en el país. En realidad, se refiere a una noticia dada por un medio televisivo que la hizo reflexionar sobre el tema.

—Me interesa reproducir la opinión de una lectora que escribe preocupada por el avance de la pobreza en el país. En realidad, se refiere a una noticia dada por un medio televisivo que la hizo reflexionar sobre el tema. No se puede desconocer que la economía ha crecido, pero ello no implica aceptar que la pobreza en Argentina ha decrecido. El propio ex presidente, Néstor Kirchner, reconoce que hay asignaturas pendientes.

—Bueno, dice nuestra amiga: “Sigo sus charlas y le escribo porque siento tristeza al ver el avance de la pobreza en el país y no entiendo bien qué quieren decir los gobernantes cuando hablan de la justa distribución de la riqueza. No sé si ellos realmente creen lo que están expresando, o si hablan para persuadir a las personas y ganar en imagen y rédito político. Pero mi comentario viene a raíz de una noticia televisiva cuyo titular era: “Pobres contra pobres” y hablaba de un grupo de habitantes de la Villa 31, en Buenos Aires, que se oponían a que otras personas ocuparan unos terrenos linderos para levantar sus casillas. Eso me hizo pensar que hemos llegado hasta un punto extremo. A pesar de que ello sucedió a pocas cuadras de la Casa Rosada, parece que quienes nos dirigen no quieren ver esta realidad”.

—Personalmente no creo que en este país haya justa distribución del ingreso. A metros de la Villa a la que hace referencia la lectora, se encuentra un hotel muy lujoso donde estacionan autos de alta gama y se realizan eventos especiales. Allí el observador descubre que en este país (como en otros, no hay que olvidarlo) hay “mucho para unos pocos” y “nada para muchos”.

—Así es, cruzando una calle se aprecian las dos caras de nuestro país. Pero sigue diciendo nuestra amiga: “En la nota televisiva le hacían una entrevista a una mujer que pertenecía a la gente que pretendía ocupar los lotes y decía que algunos funcionarios le habían ofrecido dinero para terminar con el tema, pero que ellos no querían plata, que eran trabajadores y lo único que pretendían era un sitio para levantarse un techo. Exigían que alguien se hiciera presente y le diera una solución. Me daba mucha pena ver a esa gente y a sus hijos desamparados, sin la posibilidad de tener un lugar donde resguardarse cada noche. Pensé que la gente que siempre estuvo en el poder arregla todo con plata, y con sus políticas clientelistas no hacen más que crear más pobres que encima financian con plata de otros pobres, ya que le sacan dinero a los jubilados para pagar la asignación por hijo y se arrogan un triunfo por lo logrado”.

—¡Ah! Coincido y mientras nuestros hombres y mujeres adultos mayores se van observando con pena como se pierde todo lo que ellos han sembrado, mientras parten angustiados por la Argentina que les toca a sus descendientes, no puedo menos que pensar: ¡¿qué pasó con ese país más próspero donde no faltaba ni el pan ni el trabajo? Yo lo conocí. Sí señor, doy prueba de la existencia de ese país. Desde estas columnas hemos tratado muchas veces estos temas y aunque a veces parezcamos pesimistas, no podemos desconocer que, lamentablemente, no hay suficientes personas a la altura de las circunstancias en el marco de la dirigencia actual. De allí lo que nos ocurre.

candi2050@gmail.com

Comentarios