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Miércoles 20 de Octubre de 2010

Charlas de Candi - Miércoles 20

—Comienzo esta charla de hoy diciendo que comparto la preocupación de los profesionales no abogados, quienes cuestionan el proyecto de ley que determina que la mediación debe estar únicamente en manos de los abogados.

—Comienzo esta charla de hoy diciendo que comparto la preocupación de los profesionales no abogados, quienes cuestionan el proyecto de ley que determina que la mediación debe estar únicamente en manos de los abogados. En lo personal, me opongo como ciudadano y como periodista a que sean únicamente los abogados quienes tengan en sus manos la posibilidad de acercar a partes en pugna, evitando así ir a un juicio que siempre es un dolor de cabeza para todos.

—¿Y por qué se opone?

—Porque creo que el trabajo de acercar a las personas a un digno acuerdo lo puede hacer todo ser humano que tenga el don y la capacitación necesaria. Y digo el don, porque como en cualquier actividad usted puede ser un gran ilustrado, pero si no tiene esa virtud de la que hablo es inútil que procure hacer algo que dé como resultado el éxito y la excelencia. Además, quiero decir que tengo amigos que en su momento hicieron el curso de mediación pertinente y como los conozco, sé que están ampliamente capacitados para ese trabajo, para esa labor que es hermosa, porque no hay trabajo mejor que acercar a la gente, que obtener armonía y concordia. Entre esos conocidos míos hay periodistas. Pero ayer me llamó preocupada una contadora, a la que considero no solamente una excelente profesional, sino una buena persona, y ella está preocupada por esta “exclusividad” para los abogados.

—Y es comprensible esa preocupación.

—Es por eso que exhorto a los senadores de la provincia de Santa Fe, al ministro de Justicia de la provincia, mi muy conocido doctor Héctor Superti, a que se opongan a sancionar y promulgar una ley que es absolutamente discriminatoria en mi opinión.

—¡Uy!

—Quiero decir que creo tener la autoridad moral para decir todo esto ¿Y por qué? Porque yo respeto a todos los abogados, he defendido a lo largo de los años en esta columna a esta profesión. Admiro a muchos de ellos y no pocos me honran con su amistad. Pero mis queridos letrados, no me pidan que calle aquello que está en contra de mis convicciones, de aquello en lo que creo. Y creo que circunscribir la acción de la mediación a los profesionales del foro, a los abogados solamente, es una discriminación. Así lo digo, lisa y llanamente. Yo me sentiría muy mal si luego de hacer un curso se me dijera que no puedo ser mediador entre dos personas que confrontan. Me he pasados los últimos 10 años de mi vida hablando de tolerancia, comprensión, respeto, acercamiento entre los seres humanos, acuerdo en el marco del amor. ¿Por qué no podría yo realizar una tarea de mediación? ¿Por qué no mi hija que es una persona sensible, comprometida con la unión de la humanidad y pronta a ser psicóloga? ¿Por qué no mi amiga contadora María del Carmen, que sé muy bien que le interesan las cuestiones de las buenas relaciones humanas? Y así podría nombrar a un conocido ex policía de Rosario, un hombre intachable, respetuoso del alma humana y del destino de la persona y tantos otros. Todos ellos, y muchos más que conozco, han realizado el curso de mediación y están capacitados para la tarea. Por eso exhorto al senado a no sancionar esta ley y al gobierno de la provincia a que, eventualmente, no la promulgue, pues en mi opinión (lo repito) es discriminatoria.

candi2050@gmail.com

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