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Miércoles 02 de Marzo de 2011

Charlas de Candi - Miércoles 2

—Respecto de la pequeña María Victoria, que no fue aceptada por las escuelas privadas y públicas de Villa Constitución a pesar de tener una maestra integradora (hecho que me apena y me indigna más en el caso de las escuelas religiosas de esa ciudad), he recibido una carta.

—Respecto de la pequeña María Victoria, que no fue aceptada por las escuelas privadas y públicas de Villa Constitución a pesar de tener una maestra integradora (hecho que me apena y me indigna más en el caso de las escuelas religiosas de esa ciudad), he recibido una carta. Es de Gaby, de la vecina ciudad que dice: “Estimado, me comunico con usted para solidarizarme con la familia a que hace referencia en la nota publicada en el diario La Capital del día 28/02/2011 (Charlas de Candi). Me siento identificado con la misma por haber pasado ya por esa situación (horrible y netamente discriminatoria). Hay personas, o mejor dicho personajes, que creen que por estar sentados detrás de un frío escritorio pueden determinar u ordenar cual o tal cosa. Nosotros ya lo pasamos o, mejor dicho, lo seguimos pasando, porque esta es una lucha de todo los días. Recurrimos también a todas las escuelas de Villa Constitución (privadas y públicas) y solamente en una de ellas nos dieron lugar para nuestra hija  (que hoy tiene 10 años) y está cursando el quinto grado (como alumna paciente, solamente realiza la sociabilización en la escuela)”. Sigue diciendo Gaby: “Lo que publican allí es totalmente cierto, ninguna escuela quiere la integración con niños con capacidades deferentes; aunque parezca mentira, ni las católicas. Esta es una lucha que recién empieza para esta familia, nosotros ya estamos luchando. Fuerza y nunca perder la esperanza. Cuando las fuerzas decaigan, solamente hay que pensar en nuestros hijos que nos necesitan. Sin más los saludo muy atentamente y a su disposición”.

—Ocurre no sólo en Villa Constitución, sino también en Rosario y en muchas partes de este destartalado país, en donde los valores y virtudes (incluidas las cardinales, hermanos) suelen estar por el piso. Fe, esperanza y caridad. ¡Ah! Dirán que este es otro más de tantos ataques contra la Iglesia. Porque algunos (sólo digo algunos) con eso justifican muchas macanas. A través de estos largos años, y si repasan las columnas, creo haberlo demostrado, como pocos defendí a la Iglesia de los injustos, interesados y arteros ataques recibidos. Pero una cosa es eso, y otra muy distinta guardar silencio cuando el principio del amor de Dios rueda por el piso. Yo lo he dicho alguna vez y lo repito siempre: “Primero Dios”, aunque yo no sea digno de pronunciar su santo nombre.

—Antes de terminar, una pregunta en la que va un pedido a Elida Rasino, ministra de Educación de Binner: ¿cuándo se agilizarán los trámites para que tantos padres no se queden dolidos y apartados del camino junto a sus hijos? Porque a la mamá de María Victoria le dijeron que lleva meses. Y a los colegios religiosos de Villa Constitución no les voy a leer a Mateo 19.14. Reproduzco en cambio unas palabras acerca de ese grande que fue Juan Pablo Segundo: “El se deleitaba en la inocencia de los niños, porque en ellos veía al niño Jesús de quien él era un muy cercano devoto. Pero él les miraba con deseo de protegerles, en un mundo donde los niños son explotados y abusados”. Y añadiría: algunos brutalmente excluidos.

candi2050@gmail.com

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