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Martes 28 de Diciembre de 2010

Charlas de Candi - Martes 28

—Otro año que se va, Candi, y nosotros aquí, con esta columna que ya lleva más de una década. —¡Cuánto tiempo! ¿Pensó usted, Inocencio, que íbamos a estar aquí por tantos años?

—Otro año que se va, Candi, y nosotros aquí, con esta columna que ya lleva más de una década.

—¡Cuánto tiempo! ¿Pensó usted, Inocencio, que íbamos a estar aquí por tantos años?

—No, ciertamente no. Ni el autor, amigo mío, creo que imaginó que iba a darnos vida por más de diez años. Lo importante, de todos modos, es que los lectores no se cansen; ellos son en definitiva quienes deciden si nos siguen leyendo o no, si somos útiles o lo contrario. A veces las cosas nos han salido más o menos bien, han sido modestamente aceptables; otras no. En este tiempo hemos hilvanado infinidad de palabras, tecleado cientos de miles de frases tratando de llegar con algún mensaje. Nos hemos enojado muchas veces, hemos sido poéticos en otras oportunidades, pesimistas en muchas columnas. Hemos trasmitidos buenas y malas noticias y también hemos logrado crear lazos entre seres humanos. Cada vez que desde este espacio realizamos pedidos solidarios, encontramos respuestas más que favorables de parte de la gente. ¡Eso siempre fue maravilloso! Nos hemos equivocado también, por supuesto.

—No quiero dejar pasar este momento para decir que estoy en deuda con toda la gente que colaboró apadrinando los servicios de la escuela Santa Clara. Esos seres anónimos que aportaron maquinarias necesarias para el funcionamiento del comedor, brindaron una mano con elementos de limpieza, etcétera. La dirección de ese establecimiento nos ha hecho saber que todo lo urgente se ha solucionado, y nos ha enviado un saludo navideño que quiero retribuir y compartir con los lectores. Son palabras simples que nos tocan el corazón. Dice la tarjetita que recibimos: “Nunca estamos solos cuando alguien comparte nuestros sueños. Que el año 2011 nos encuentre nuevamente juntos”. ¡Ah la soledad, los sueños! Pero ese es otro tema. Desde estas charlas, les damos las gracias a todos los que en menos de una semana se contactaron con la gente de la escuela y permitieron a ese establecimiento seguir creciendo y educando. Pero también agradecemos, con efusión y conmovidos, a todas esas personas que cada vez que solicitamos algo para algún ser que lo necesitara, estuvieron presentes. Me gustaría nombrarlos ¡pero son tantos! ¿Hay gente solidaria y extraordinaria? ¡Sí! Cuando parece que Dios guarda silencio, que está ausente (como decía ayer), allí están ellos. En realidad ellos son la manifestación de Dios (esa fue la idea de la columna de ayer). ¿Y qué más decir hoy? Ojalá que el año 2011 nos encuentre mucho más unidos a todos los habitantes de esta hermosa parte de la Tierra; que se termine el encono; que en el corazón de cada gobernante brote un gajo de solidaridad, florezca la armonía y se esparza la semilla de la justicia. Que cada dirigente se ponga a trabajar codo a codo con el adversario político, para solucionar tantos problemas que afligen a la gente. Se lo merecen las próximas generaciones, la sangre de nuestra sangre. Seguiré mañana, si Dios quiere...

candi2050@gmail.com

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