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Lunes 27 de Diciembre de 2010

Charlas de Candi - Lunes 27

—Una remota campana tañe en la Nochebuena. Sólo es escuchada, desde un remoto lecho, por un ser inadvertido. En su interior, solo y sombrío, tiembla una plegaria. Una más de entre miles que se han elevado en los últimos meses.

—Una remota campana tañe en la Nochebuena. Sólo es escuchada, desde un remoto lecho, por un ser inadvertido. En su interior, solo y sombrío, tiembla una plegaria. Una más de entre miles que se han elevado en los últimos meses.

—“Tal vez esta noche”, murmura sin que nadie escuche la voz impregnada de miedo de esa tenue esperanza.

—Ora, clama, pero todo es en vano.

—Una lánguida duda va escalando en las venas. “¡Nada tiene sentido!”, clama la decepción.

—Nadie responde y en vano se hace eterna la angustiante oración.

—Es la tarde vencida y la luz desairada; humillada y herida hasta la propia vida, busca afanosa al recién nacido.

—A lo lejos una risa, brindis y deseos. Ese es el otro mundo, el que vive y festeja, ¡tan lejos del remoto lecho!

—No se da por vencido e imaginando la Luz, balbucea otra imprecación. Pero por toda gracia, sólo hay silencio del que llaman “Ungido”.

—En otra lejana parte del mundo, alguien, inadvertidamente, se retira unos pasos apenas realizado el brindis familiar. Todos sonríen, hablan, repasan el pasado y trazan el destino. El, también un inadvertido, camina hasta el balcón, mira hacia el cielo y clama: ¡”te ruego por los que están solos y al partir”!

—Una súbita angustia le traspasa su alma, porque sabe del otro, aunque nunca lo ha visto.

—En el lejano lecho se esboza una sonrisa, última, agradecida. Una repentina y misteriosa ráfaga de calma y compañía lo envuelve en el último instante. Alguien, que no es recién nacido, se ha acordado de él. ¡Lo siente! ¡Al fin su plegaria ha sido escuchada! Ahora la duda queda apesadumbrada, sometida para siempre sobre el punto final. La soledad, por fin, es una fantasía.

—Este texto, improvisado y que reemplaza a unas consideraciones sobre una poesía de Baudelaire que iba a realizar, tiene que ver, por supuesto, con la otra cara de estas fiestas y la otra cara de la divinidad. En estas fiestas también hay personas en soledad y sufrientes, personas que le claman a Dios, personas a las que podemos estrechar en un abrazo espiritual con una breve oración, con un pequeño deseo en favor de ellas. Y hay también la otra cara de la divinidad, nosotros mismos que acudimos en auxilio, como sea, con lo que podamos, de esas personas que están en lechos remotos y en el último instante. Inadvertidos, unos y otros, pero grandiosos al fin y al cabo.

candi2050@gmail.com

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