Edición Impresa
Jueves 30 de Diciembre de 2010

Charlas de Candi - Jueves 30

—He recibido numerosas cartas. Trataré de ir haciendo mención del contenido de las mismas. Agradezco a los lectores por escribir y pido disculpas si no me es posible publicar sus palabras en ocasiones. Sabrán comprender que el espacio es chico, pero el corazón bastante grande. Hoy me detengo en unas consideraciones de Mercedes, y les pido a los lectores que reflexionen sobre estas palabras.

—He recibido numerosas cartas. Trataré de ir haciendo mención del contenido de las mismas. Agradezco a los lectores por escribir y pido disculpas si no me es posible publicar sus palabras en ocasiones. Sabrán comprender que el espacio es chico, pero el corazón bastante grande. Hoy me detengo en unas consideraciones de Mercedes, y les pido a los lectores que reflexionen sobre estas palabras. Comienza diciendo: “Estimado Candi: soy una ciudadana de segunda, tengo 62 años jubilación mínima y discapacitada. Para la empresa Cablevisión soy una cliente y ciudadana de cuarta categoría.Numero de cliente 2511003086. El domingo 18 del corriente se desprendió el cable de cablevision desde la vereda de enfrente y cruza una calle de mucho tránsito y estaba en estado peligroso para el paso de un vehículo de porte.Yo no tenía ningunja señal, de ningun canal. El lunes llamo a Cablevision una vecina y dijo que el 24 de diciembre iban a venir,era un caso de peligro y urgencia. (…) Me comuniqué con el servicio al cliente y me comunicaron que hasta fin de año no iban a venir. Soy sola, pasar la nochebuena y Navidad sola ya es de por si triste, pero sin TV es aún mas triste. Les rogué y les imploré que vinieran a conectarme, me sentía mal sola y sin TV y con la perspectiva de tantos días. Fueron absolutamente insensibles, el 24 me fui a dormir temprano y sin festejo”. Dicer luego Mercedes: “Sólo la inmensa tristeza de una Nochebuena sola sin ni siquiera el TV para mirar”. Añade luego que hasta el día del envío de este mail seguía sin servicio y termina: “!Qué suerte tienen los enganchados en este país, no los ciudadanos que tratamos de vivir en regla!”

—¿¡Qué se podría agregar?!

—Yo creo que nada. Sin embargo, me apresuro a decir unas palabras a esas personas que me quieren, que comparten conmigo esta vida mía y vayan de paso también a los lectores interesados en el destino del ser humano: ¡Se dan cuenta del porqué a veces estoy taciturno, confundido ¿cómo puedo estar feliz cuando hay tantas personas, como Mercedes, en soledad, angustiadas y, además, olvidadas? Reflexionar sobre la Nochebuena de Mercedes es doloroso. ¡Despojada hasta de la compañía de un aparato, de un televisor!

—Aquel que no ha padecido la soledad en grado extremo y permanente no podrá comprenderte Mercedes, pero muchas personas sabemos lo que es llorar en la inmensidad de la nada, en la desprotección máxima del corazón. Y aquellos que hemos logrado salir de esa prisión tremenda, no nos olvidamos de los que quedan en cautiverio. Espero que la empresa de cable haya solucionado el problema y aguardo que tengas paz en tu corazón, Mercedes.

candi2050@gmail.com

Comentarios