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Jueves 28 de Octubre de 2010

Charlas de Candi - Jueves 28

—Vivir, pero… ¿qué es vivir? No puedo hablar sobre la vida sino la defino, si no doy el significado preciso de vivir. —La vida es, según nuestra lengua, "la fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee".

—Vivir, pero… ¿qué es vivir? No puedo hablar sobre la vida sino la defino, si no doy el significado preciso de vivir.

—La vida es, según nuestra lengua, "la fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee".

—Una definición perfecta que invita a una pregunta para completar la idea: ¿quién o qué provoca y dirige esa fuerza, esa energía? Es un orden superior que unos llaman Dios, otros inteligencia cósmica o energía divina, etcétera. Poco importa el nombre, sí importa que tanto la causa (orden superior), como el efecto (vida-ser) son algo maravilloso, un verdadero milagro. Este milagro no podría suceder si no hubiera en la causa algo sublime y determinante: el amor. El dador de la vida, o la energía que concede la vida, ama sin límites y perfectamente, pues da sin pedir nada a cambio. Vivir es, por tanto, amar. En ocasiones escucho hablar del "instinto de conservación" de todo ser. Esto, mi querido amigo, no es otra cosa que el amor a la vida transmitido por el creador a su criatura, al ser que recibe semejante gracia. Así es, el instinto de conservación es el amor a la vida que trasvasa del orden superior al nuevo ser y que este incorpora como parte de su naturaleza.

—Coincido. Sucede que el ser humano ha permitido que las cosas del mundo aberrantes, efímeras, taparan su naturaleza primera. Y bien podría afirmar, Candi, que según pasó el tiempo, el amor a la vida fue diluyéndose en un abismo oscuro hasta convertirse hoy en el culto a la muerte. Quiero que quede clara mi opinión: hay en una capa de la humanidad un desprecio por la vida y una cultura de la muerte. Esa capa está formada por criaturas que traicionaron al creador, le fueron infieles, se alejaron de El.

—Se trata de un nivel superior enfermo mentalmente, contaminado espiritualmente, que derrama esa cultura de la muerte hacia abajo. Y esto se advierte cotidianamente. Es increíble, pero se eleva al estatus de héroe a un guerrillero que toma un fusil para matar en nombre de la libertad. Gandhi no necesitó de armas para liberar a la India del yugo Inglés. El hombre a menudo justifica a un dictador que asesina en nombre del honor, del orden y de la Patria. Un sujeto saca un arma y dispara contra la multitud (como sucedió hace unos días) sin que mida las dramáticas consecuencias. El ser humano se burla del milagro de la vida y quiere legalizar el homicidio de un inocente indefenso en el vientre materno, y habla de "derechos" ¿Derechos de quién? Pero hay otras formas de matanza, de exterminio. Cuando se niega el derecho a la adecuada atención en cuestión de salud, cuando se omite la correcta educación, cuando se niega el suficiente salario, cuando se omite el derecho primero, esto es al alimento, es decir cuando se aplasta a la justicia, se atenta contra la vida. Y es más: cuando se persigue y aniquila a los hermanos menores, indefensos, inocentes y verdaderos observantes de la creación y su ley (los animales) se agrede brutalmente a la vida y al dador de ella.

—¿Cuál es la causa de esta cultura de la muerte?

—La causa es que en muchos corazones el amor está en agonía. Para vivir es necesario amar, Inocencio. Si no se ama, sólo se permanece. Y permanecer, mirando sólo las luces artificiales del mundo, tiene un costo que la humanidad, las personas, pagan al fin y al cabo.

candi2050@gmail.com

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