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Jueves 23 de Septiembre de 2010

Charlas de Candi - Jueves 23

—Retornemos a las cosas importantes. Hablemos del sentido de la vida. —La política lo es. Sin buenos dirigentes políticos, sin políticas y planes adecuados la paz interior del ser humano está seriamente comprometida. El 70 por ciento de los problemas del hombre, o más, son provocados por la injusticia social. Pero retornemos a las cosas más importantes, como usted dice.

—Retornemos a las cosas importantes. Hablemos del sentido de la vida.

—La política lo es. Sin buenos dirigentes políticos, sin políticas y planes adecuados la paz interior del ser humano está seriamente comprometida. El 70 por ciento de los problemas del hombre, o más, son provocados por la injusticia social. Pero retornemos a las cosas más importantes, como usted dice.

—Recuerdo que hace unos años escribí en esta columna que siempre la vida tiene un sentido y, siempre también, un sentido puntual y relevante. Este último sentido, el más alto, se cumple en cualquier instante de la vida. Puede ser una acción, tal vez una palabra dicha en el último minuto de la existencia. Estoy releyendo un libro de un religioso cabalista, Laibl Wolf, que dice algo que quiero compartir. Preste atención: “Piense en las grandes personalidades de nuestros tiempos: Gandhi, Schwetzer, Madre Teresa, Eisntein. Su grandeza no se manifestó en gloriosos ensueños espirituales, sino en la fusión de sus yoes superiores con las obras de sus manos. La grandeza del Rebbe de Lubavitch (corriente hasídica judía) no se halla solamente en sus muchos milagros. Entre su legado, se encuentran innumerables ejemplos sobre la preocupación que demostraba por el bienestar material de alguna persona empobrecida y desconocida del otro lado del planeta. Este es el verdadero mensaje de la Cábala. No hace falta ser un santo a tiempo completo para alcanzar la grandeza. Esta se puede alcanzar a través de la comunicación empática o de una palabra sabia. En las enseñanzas hasídicas, se nos enseña que el propósito del descenso al mundo de cualquier alma puede ser, simplemente, el hacer algún acto benévolo por alguna otra persona. Cuando el alma ha llevado a cabo este acto, su razón para encontrarse en el plano terrestre puede estar plenamente realizada. Quizás estemos ejercitándonos durante toda una vida para enfrentarnos al reto de una única prueba que determinará el viaje de nuestra alma en la próxima vida. ¿Parece esto oriental? Pues es una antigua enseñanza cabalista. “Una vida ordinaria puede llegar a transformar la creación”.

—En eso creo firmemente.

—Como lo hemos señalado a menudo, hay personas que deseosas de elevarse suponen que si no concretan un acto heróico y espectacular han fracasado. El orden superior, el Ser Supremo, la Energía Divina, Dios, Ein Sof (como se nombra a la divinidad infinita en hebreo), el Espíritu Santo, o como quiera usted llamarle a lo que está muy por encima del hombre y regula toda la creación, se da por muy satisfecho con que cada ser cumpla con aquello para lo cual fue llamado. No hace falta ser voluntario en la aldea más pobre de Africa, ni enclaustrarse, ni poner por obra acciones espectaculares; nada de eso le es necesario al hombre común. Bastará con que cumpla su cometido, con que haga esa acción para la que fue convocado a este plano de tiempo y espacio. En todas partes hay personas necesitadas, desamparadas, incluso en las grandes mansiones y en nuestros propios hogares. Un joven vivió muchos años de su vida angustiado por la ausencia de su padre. Su vida en realidad estaba asediada por el vacío. Para colmo de males, enfermó gravemente. Sin que nadie lo esperara, sin que se le hubiera avisado al padre, que se había ido del hogar hacía tiempo, un día regresa impulsado por un deseo irrefrenable y desconocido. Se confunde en un abrazo con su hijo, le pide perdón y remueve cielo y tierra hasta sacar a su hijo del padecimiento. Lo logra y salva a todo un ser herido espiritual y orgánicamente. Parece increíble, supondrá usted que es ridículo, pero hay vidas que llegan sólo para arrancar emociones en otras vidas. Jamás me cansaré de decirlo: un “perdón”, un “te amo”, si parten del núcleo del corazón, aunque parezca mentira, pueden cambiar otra vida para siempre.

candi2050@gmail.com

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