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Jueves 18 de Noviembre de 2010

Charlas de Candi - Jueves 18

—He recibido muchos mails. Como comprenderán, y me disculparán, no puedo reproducir todos. Algunos me plantean que están de acuerdo con algunas de las cosas que aquí se expresan, otros muestran su desacuerdo (como he dicho alguna vez, estos últimos me enriquecen) y otros, muy poquitos en realidad, son agraviantes y llenos de huellas de resentimiento.

—He recibido muchos mails. Como comprenderán, y me disculparán, no puedo reproducir todos. Algunos me plantean que están de acuerdo con algunas de las cosas que aquí se expresan, otros muestran su desacuerdo (como he dicho alguna vez, estos últimos me enriquecen) y otros, muy poquitos en realidad, son agraviantes y llenos de huellas de resentimiento. En fin… No vale la pena ocuparse de ellos. Me ha escrito un lector y quiero rescatar de él algunas expresiones: “Candi: soy un humilde lector de artículos, sin importar qué diarios, aunque diría que todos son iguales. Veo que los valores humanos han sufrido una transformación, muchos ya no cotizan en bolsa. Tenía un vecino, ya fallecido de muchos años, que decía: tanto tenés, tanto valés. Era evidente que este hombre sabía algo que yo no conocía, la evolución del capitalismo”.

—Primera reflexión: Sobre los valores humanos…, pues algunos se han transformado, pero otros se han perdido. Mejor dicho, los eliminó este sistema. Para muchos, una persona vale en cuanto tiene o es útil para algo o para alguien. Pero para muchos también, estimado lector, una persona vale por “ser” y no por su posesión o utilidad. Créame que yo conozco gente que no miden al prójimo por lo que sirve o por lo que tiene.

—Sigue diciendo el lector: “En un artículo suyo del 14 de noviembre leo: “que me cuenta de Reutemann”, como si este elemento surgido del valor utilidad de Menem fuera una reserva moral de la política argentina”.

—Aclaro, estimado lector, que jamás dije que Reutemann fuera esto o aquello. Es más: si usted ha seguido mi línea de pensamiento de los últimos años, sabrá que soy un crítico del señor Reutemann como político (yo no juzgo a la persona, no soy nadie para ello). Es un senador que aparece en la escena de vez en cuando (como cuando se suscitó el problema del campo). En aquella oportunidad pregunté: ¿irrumpe como senador o como productor agropecuario? La verdad, y como lo he dicho en reiteradas ocasiones, la dirigencia política argentina, en general, es deplorable. Sea del oficialismo o de la oposición. Y otra dirigencia (empresarial y gremial) pertenece al mismo molde en donde la mezquindad abruma.

—Usted habla de una obra social (Osecac) a la que cuestiona porque ha retirado sanatorios y ya no autorizan ni radiografías. Comprenderá usted que no puedo opinar en tal sentido, pues no conozco la realidad de esa obra social. Si ers así, pues es lamentable. También me cuenta que fue al Club Provincial “para ser socio con mi señora y mi hija de 4 años: 210 pesos el grupo familiar y debo pagar 4 meses juntos: 840 pesos más la temporada de pileta 1.770 pesos ¿Qué me dice? Casi le grito ¡viva Fidel Castro!, pero temí que me dijeran: ¡si no tenés plata andá al rio croto! Por supuesto que nunca seré socio de allí. Bueno Candi, buena columna la suya, pero no se haga mala sangre porque no hay nada que no pueda empeorar, un abrazo”.

—Mire, le cuento que a mi hija le pasó algo parecido en otro club. Por lo demás, mi estimado lector, quiero decirle que yo me sigo haciendo mala sangre por el destino de muchas personas. Hasta me amargo por el destino de los que llamo “hermanos menores” (animales) que son más amorosos que muchos humanos. Un saludo a su esposa e hijita y, aunque no signifique mucho, le digo que yo prefiero a las personas ricas en corazón, aunque sean “crotas” materialmente hablando. Las otras son pobres gentes que a veces ni saben que lo son. Otro abrazo.

candi2050@gmail.com

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