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Jueves 16 de Septiembre de 2010

Charlas de Candi - Jueves 16

—Hemos recibido la carta de una lectora muy interesante. Se refiere a la cuestión educativa y dice así: “Le escribo esta carta porque la semana pasada se festejó el Día del Maestro y hubo, unas horas antes, una noticia que afectó el ritmo de muchas de las escuelas de zonas marginales

—Hemos recibido la carta de una lectora muy interesante. Se refiere a la cuestión educativa y dice así: “Le escribo esta carta porque la semana pasada se festejó el Día del Maestro y hubo, unas horas antes, una noticia que afectó el ritmo de muchas de las escuelas de zonas marginales, que por ser administradas por particulares son consideradas privadas: me estoy refiriendo a la quita de la Asignación Universal por Hijo a las mamás cuyos chicos no fueran a escuelas públicas. Debido a esta medida, las voces de quiénes trabajan allí día a día se hizo oir para que se arribara a una solución y por suerte dieron marcha atrás con la medida. Mirando el programa televisivo Plan A que se hizo en homenaje a los maestros, noté que estaba en el panel de invitados, el padre Montaldo, un gran luchador que eligió desarrollar su tarea sacerdotal en el barrio Ludueña y que fue una de las voces primeras en levantarse para que no se quitara el beneficio a “su gente”, como él llama a la comunidad que lo circunda en su parroquia. También estuvieron docentes de la escuela San Juan Diego del barrio Toba, el titular de la Ansés zona norte, un representante del Arzobispado y una mamá que agradeció y recalcó la labor de las docentes. Pero lo que más me impacto fue el relato de una maestra que con palabras claras dijo que realmente estas escuelas eran privadas, pero no por la cuota, ya que en los hechos son gratuitas y más de una vez son las docentes quiénes deben poner algo de dinero para alguna necesidad extrema, sino por que son escuelas “privadas de todo”. Así lo dijo y considero que tiene razón. La tarea que realizan estas maestras en estos lugares olvidados de la ciudad es realmente magnifica, no sólo deben enseñar sino que deben guiar y concientizar a todos estos chicos para que no se sientan discriminados. Con lágrimas en los ojos esta mujer, llamada Viviana, dijo que ella quería para sus alumnos lo mismo que quería para sus hijos, que ir al colegio era un desafío y que había que vivir el día a día ya que no sólo se trataba de la carencia material que puedan tener, sino de algo mucho más importante. Añadió que un beso de uno de esos chicos era el impulso para no bajar los brazos y seguir adelante. Agregó que le dolía que sus alumnos expresaran que no querían venir a la peatonal porque sentían vergüenza de su origen y eran discriminados”.

—En realidad fue conmovedor el relato de esa docente.

—Sigocon la carta de la lectora: “Viviana dijo que su misión consistía en tratar de hacerles entender a estos chicos que si estudian y se esfuerzan no tendrán de qué avergonzarse; que podrán lograr lo mismo que cualquier otro chico. En definitiva, la conclusión es que esta gente que trabaja con el corazón, que su profesión es pura vocación, merecen el mayor de los respetos y desde el Estado tendrían que considerar a estas escuelas como un soporte, como un apoyo, ya que están supliendo una falencia en lo referente a educación”.

—La verdad es que si hubiera la cantidad de establecimientos públicos necesarios, ubicados en los lugares estrátegicos para que todos los niños pudieran asistir sin dificultad de traslado, y en buenas condiciones, estas escuelas, pertenecientes a diversas parroquias no existirían. Pero gracias a Dios existen y cumplen la tarea de llenar el vacío que históricamente deja el Estado.

candi2050@gmail.com

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