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Martes 15 de Marzo de 2011

Charlas de Candi - 15 de marzo

—Tenemos un mensaje para la comunidad judía de nuestra ciudad y para todos aquellos que estén interesados en un idioma riquísimo: el idish.

—Tenemos un mensaje para la comunidad judía de nuestra ciudad y para todos aquellos que estén interesados en un idioma riquísimo: el idish.

—Así es. Belkis nos ha enviado un correo en el que destaca la riqueza del idish, lengua que hablaban y siguen hablando los judíos en muchas partes del mundo, pero que tiene su génesis en Alemania. Dice la lectora: “El Idish es un idioma que se habla hace más de 1.000 años. Es un idioma que nace desde el corazón y le habla al corazón, es muy difícil poder traducir sus dichos, refranes y giros idiomáticos. Quienes lo hablamos, lamentamos que nuestros hijos ya no lo hablen y sólo recuerden algunas palabras y dichos que escucharon en casa de sus padres y abuelos. Hay grandes movimientos a nivel mundial para reflotarlo y no permitir que un idioma con una literatura tan vasta como el Idish sucumba. No hay chistes más graciosos que aquéllos contados en Idish. Es nuestra intención que conozcan a través de esta nota de una página de Internet, el nacimiento y la evolución del Idish (http://jinuj.net/articulos_ver.php?id=62)

—Dice el artículo en cuestión que “a lo largo de su historia y a través del contacto con distintos lenguajes vernáculos de las regiones donde se establecieron, los judíos desarrollaron una variedad de idiomas y dialectos. Entre los numerosos idiomas que surgieron en el territorio germano durante la Edad Media destaca el idish que recientemente fue declarado por la Unesco, patrimonio de la humanidad. Desde sus inicios en el siglo IX, el idish fue el medio de comunicación cotidiano de los judíos de Europa Oriental, porque el hebreo era considerado una lengua sagrada y sólo se utilizaba para las cuestiones religiosas. Entre los elementos que se conjuntaron para la formación de este idioma están el deseo de utilizar expresiones hebreas, la adopción de localismos germanos y la capacidad creativa del pueblo judío. Añade luego la nota: “El idish más que un idioma es la expresión de la vida cultural de los judíos ashkenazíes, y representa la preservación de su legado histórico.”

—Luego la lectora sostiene que “para los que recordamos el son de sus palabras, nos retrotrae a una época muy linda, una niñez plena, rodeada de bobes y zeides, de mames y tates, que con un Oifn Pripechok nos acunaban”.

—Recuerda Belkis palabras del escritor Isaac Bashevis Singer, autor de “El Certificado”, novela que recomiendo: “El idish tiene una vitamina que le falta al resto de los idiomas”. Y se añade: “El idish no es un idioma, es un hilo invisible bordando los colores que nos mantienen unidos. El idish no tiene contraindicaciones para los diabéticos, a pesar de ser pura miel. El idish es el comodín universal del lenguaje, (o el esperanto) en cualquier punto del mundo habrá siempre quien lo hable. El idish tiene la increíble facultad de saber reír con un ojo y llorar con el otro”

—Y, finalmente, hace un llamado, una propuesta, una invitación: “a través de esta columna quisiéramos invitar a todos aquéllos que añoran las charlas con sus abuelos, que quieran rememorar aquello que un día fue su idioma madre, o que quieran aprender el idish, para poder llegar a leer su literatura desde las fuentes, a llamar al teléfono 4477333, o al 4404311, o bien acercarse a Santa Fe 1356, de lunes a viernes de 10 a 19.

—Dicen también que el idish es inteligente, sabe cuando callarse. ¿No deberían aprender idish algunos?

—¡Oh, sí!

candi2050@gmail.com

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