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Domingo 04 de Marzo de 2012

CFK y Bonfatti, un nuevo tiempo político

Con un descomunal torrente de datos y definiciones políticas la presidenta Cristina Fernández volvió a constituirse en el centro de la semana política.

Con un descomunal torrente de datos y definiciones políticas la presidenta Cristina Fernández volvió a constituirse en el centro de la semana política. Fue tanto y tan variado el recorrido de CFK en la apertura de sesiones 130º del Congreso de la Nación, que ningún "panorama" político acotado en una página de un diario podría abordarlo en su vastedad, ni en su complejidad. De manera inesperada, Santa Fe tuvo un capítulo propio, que permite una análisis desde una perspectiva provincial: el gesto de complicidad de la presidenta para con Antonio Bonfatti, por el debate salarial docente, modificó el marco político de una discusión clave para la Casa Gris. Y para varias decenas de miles de trabajadores de la educación de la provincia.

El socialismo celebró la intervención explícita de la jefa de Estado en la discusión salarial local, "si las provincias no resuelven sus paritarias docentes, o no pueden pagar los sueldos, el problema es nacional, no de las provincias", conjeturó la vice presidenta tercera de la Cámara de Diputados, Alicia Ciciliani, que desde Madrid —donde se encuentra en estas horas participando del Encuentro de Líderes Progresistas Iberoamericanos, junto al ex gobernador Hermes Binner- siguió en detalle, por Internet, el largo discurso presidencial.

Bonfatti, urgido por resolver todos los grandes temas presupuestarios —como el salario docente, con enorme impacto en las cuentas provinciales-, en este caso le otorgó autoridad a la voz presidencial que, solidariamente, se preguntó por cadena nacional por qué los docentes santafesinos no aceptaban un sueldo inicial de 4.025 pesos. La actitud de Bonfatti, de todos modos, es contemporánea, y se contrapone, con otras definiciones políticas del socialismo santafesino donde no se le concedía autoridad a la presidenta. La pregunta, entonces, ¿tiene o no tiene autoridad la voz presidencial? El PS (y no sólo el PS) sucumbe a la tentación del "tacticismo", un deporte muy practicado en la política nacional. Si el "otro" dice lo que me suma, tiene valor y entidad; pero si ese mismo "otro" dice algo que me molesta, lo demonizo.

Con todo, la arremetida presidencial con el conflicto docente no se limitó al episodio Santa Fe. Cristina ofreció datos valiosos para un debate, como el significativo nivel de ausentismo que se verifica en ese gremio (casi 25 por ciento, promedio nacional), los dobles cargos —duplican los salarios- que ejercen un porcentaje muy alto de los trabajadores de la educación, y las notables mejoras salariales y de condiciones de trabajo que han logrado los docentes durante el ciclo kirchnerista. Sin embargo, todo ese aporte a un debate necesario que impulsó la presidenta, desbarrancó con la frase: "trabajan 4 horas y tienen 3 meses de vacaciones". Impropia de una militante histórica de causas populares.

La expresión, injusta, imprecisa, no toma en cuenta cuánto "pesan" cuatro horas de trabajo frente a 30 o más almas inquietas. Soslaya los necesarios preparativos docentes fuera de esas cuatro horas, y amplía las vacaciones de verano e invierno a tres meses, cuando son dos los meses reales de receso docente. La intervención de Cristina le mejoró las chances de negociación al equipo de Antonio Bonfatti, le complicó la vida a la militancia kirchnerista en el mundo docente y enfervorizó a la izquierda abstracta en el universo docente, que ahora, por fin, pudo encontrar en este aspecto un elemento para sostener su tesis política principal que viene fogoneando, con magros resultados, desde el inicio del ciclo K: "el kirchnerismo es la derecha con máscara progresista". No se escapa, de todos modos, que más allá de las minorías intensas y la militancia, con su frase infortunada, Cristina se congratuló con un amplio abanico de opinión pública, de miradas del centro hacia la derecha del espectro ideológico. Donde el prejuicio antisindical suele anclar casi naturalmente.

Cierta desentendimiento con el universo docente viene de lejos en Cristina Fernández. No hay que perder de vista la complicada relación que matuvo el matrimonio Kirchner durante años en la provincia de Santa Cruz, cuando la gobernaba Néstor Kirchner. El pasado 1º de marzo, cuando CFK sugirió abuso de ausentismo docente (25 por ciento a nivel nacional, promedio), aclaró que su provincia Santa Cruz, está al tope nacional, con el 46 por ciento.

En el discurso de apertura de sesiones, de tres horas y 17 minutos, CFK no sólo tuvo un gesto con Santa Fe. Fueron varios los gobernadores aludidos, por temas diversos. El gesto amistoso con el socialismo santafesino, en lo esencial, se contrapuso brutalmente con el extenso párrafo que dedicó la presidenta al "bochorno" de los subterráneos de la ciudad de Buenos Aires. Nunca antes Mauricio Macri había recibido tamaña descalificación de la Casa Rosada, aplicada con datos, opiniones e ironías. Y por cadena nacional.

El candidato a presidencial opositor con más posibilidades de prosperar hacia 2015 recibió un golpe durísimo. El puñado de diputados que lo representan (Federico Pinedo y Gabriela Michetti, los más visibles) quedaron estampados en sus bancas y no podían creer lo que estaban viendo. Y escuchando. Todo había comenzado con la tragedia de la estación Once y los 51 muertos. Cuando Macri vio al Gobierno nacional tambalear con su política ferroviaria, sacó cuentas y aplicó su cálculo: se jugó una carta muy fuerte en la tarde previa al discurso en el Congreso.

Anunció por televisión que devolvía los subterráneos. "Flojo de papeles", pero audaz al extremo, el jefe de gobierno porteño, luego del discurso de CFK, volvió al ataque, a plantarse en el rechazo. Aunque dejó planteado con cierta ambigüedad, que "quiere tener el subte, aunque sin deudas y con la seguridad pagada por la Nación". La alternativa a la negociación política y el traspaso definitivo (de Nación a la ciudad) es la judicial. Macri ya recibió —durante el verano- unos 300 millones de pesos en subsidios, y ejerció la potestad de aumentar la tarifa (la subió de 1,10 a 2,70 pesos). ¿Podrá explicar en sede judicial que no existe tal contrato de sesión de los subtes? Todo muy incierto.

Con la excusa de la crisis ferroviaria, el plan de Macri, sin embargo, es político: posicionarse de igual a igual con la presidenta. Por eso repite una y otra vez que quiere una entrevista, "cumbre", con Cristina para "acordar las cosas". No parece sencillo que lo consiga.

Mientras tanto, Hermes Binner habló el pasado viernes en un foro de la fundación "Ideas", ligada al PSOE, en Madrid. Allí dijo: "Debemos bregar por la calidad institucional, por el control social y democrático, y por el acceso a una justicia independiente que limite la impunidad. Debemos luchar contra las económicas informales y la del delito, y brindar seguridad a nuestros ciudadanos". Binner orbita la política nacional, trata de contener y fortalecer su espacio de alianza en el FAP, mientras se toma tiempo para que madure un acuerdo, a nivel nacional, con la UCR. Un aliado que tal vez le sea necesario para jugar su carta definitiva, en 2015. Previo reingreso a Diputados, en el medio término de 2013.

Mas allá de las alianzas, y de la retórica progresista, la pregunta sigue siendo cuál es el punto de acumulación política real del FAP. Si el kirchnerismo ratifica la toma de distancia política con el universo gremial, y se para, en táctica defensiva ante la crisis internacional, sobre el conglomerado de opinión pública más al "centro" ideológico, la pregunta para el PS adquiere, aún, nuevas complejidades.

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