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Martes 14 de Febrero de 2012

CFK: paz, amor y hegemonía

La centralidad política de CFK, con o sin glándulas tiroides, ya la asume todo el sistema político argentino. Tanto en la oposición interna en la alianza gobernante -explicitada por parte de Hugo Moyano, aunque latente, y más profunda, entre otros, en Daniel Scioli-, como en los restos y fragmentos de la oposición mediática y política.

La centralidad política de CFK, con o sin glándulas tiroides, ya la asume todo el sistema político argentino. Tanto en la oposición interna en la alianza gobernante -explicitada por parte de Hugo Moyano, aunque latente, y más profunda, entre otros, en Daniel Scioli-, como en los restos y fragmentos de la oposición mediática y política. A poco más de cien días del severo fracaso electoral, aun los opositores más enardecidos del kirchnerismo, han caído en la cuenta de un dato duro: la acumulación política anti K —en cualquiera de sus variantes- continúa declinante, el proceso desintegrador de esas fuerzas aún no ingresó en su fase más aguda, y todo, al cabo, puede resultarles peor en el futuro.

Sólo porque goza de su punto máximo de interlocución y simpatía con más dos tercios de los argentinos, CFK se animó, sorpresivamente, a homenajear al "Flaco" Spinetta desde su atril, y equipararlo con otro flaco, "mi Flaco". "Ellos no murieron, ellos se fueron", dijo Cristina. Reforzando el estilo directo, emocional, sumó a Spinetta, otro ángel en el cielo, junto a Néstor (Kirchner).

Encima, para quienes imaginaron tempranamente un debilitamiento creciente de la presidenta "pato rengo", sin sucesión, la brutal agresividad imperial británica multiplicando su logística militar en Malvinas, y el renovado impulso dialéctico y pacifista argentino en Naciones Unidas para sentar a Inglaterra en una mesa para discutir soberanía, han hecho trepar al tema Malvinas al tope de la agenda política y periodística. Tema que amaga a quedarse bien arriba por varios meses.

El multitudinario acto del pasado martes en la Casa Rosada para anunciar la desclasificación del informe Rattenbach, quizá no haya tenido mayor relevancia en el informe en sí, ya difundido; sin embargo, la novedad radica en el concepto de soberanía ligado al de democracia, que formuló Cristina. "Sin soberanía política no se puede reivindicar ninguna otra soberanía", fustigó la presidenta, al tiempo que interpeló a la potencia británica con "démosle una oportunidad a la paz", evocando la mítica canción "Give peace a chance", de John Lennon.

La reivindicación de soberanía bajo el dogma pacifista, la ofensiva diplomática sobre los organismos internacionales, el desprecio a todo militarismo incluidos a los generales genocidas (Galtieri y compañía) que impulsaron la guerra del 82, constituye un paso superador en la visión confusa que primó por décadas en buena parte de la clase política: que por años reivindicó la lucha por Malvinas, pero tuvo complicaciones para explicar el rol de los dictadores, actores protagónicos de ese cometido. "Son héroes de Malvinas" había dicho Raúl Alfonsín, luego de negociar con los carapintadas, en la Semana Santa del 87.

Casi toda la primera fila de asientos en el Salón de los Patriotas de la Casa Rosada fue reservada, el último martes, a opositores. Allí se ubicaron, entre otros, Hugo Moyano, Rubén Giustiniani, Patricia Bullrich, Francisco De Narváez, Ricardo Gil Lavedra y Federico Pinedo. "Volvieron a la vida, a la normalidad, se empiezan a despegar de ese delirio opositor del rechazo sistemático a todo lo que venga del gobierno", ponderaron desde el kirchnerismo.

Aunque en los distintos bloques del ex Grupo A la discusión sobre qué hacer con la invitación a la Casa Rosada fue áspera. Algunos fueron convencidos, como el senador rosarino y socialista, Rubén Giustiniani que viene trabajando en consonancia con la Cancillería desde hace tiempo. O como Mario Barletta, el nuevo jefe partidario de la UCR, que fue convocado personalmente por el Secretario general de la presidencia, Oscar Parilli. Otros, como los diputados Alicia Ciciliani y Juan Carlos Zabalza fueron por sus propios medios y no en el pequeño colectivo que dispuso la Cámara baja para el traslado de diputados. Los binneristas, se pudo constatar en los pasillos de la Rosada, de todos modos, celebraron de manera genuina el anuncio presidencial.

Y hubo quienes eligieron no ir, y prefirieron denunciar ante los medios una nueva maniobra conspirativa del kirchnerismo. Fue el caso (entre otros) de Margarita Stolbizer, aliada principal de Hermes Binner en el FAP. El recientemente constituido agrupamiento que encabeza el ex gobernador de Santa Fe, que laboriosamente intenta unificar sus posiciones políticas en el Parlamento, no pudo evitar su primera insolación política, en pleno verano. Y se dividió ante la convocatoria presidencial.

Mientras tanto, hombres muy cercanos a Cristina pendulan entre sugerir y negar, posibles reformas constitucionales — Amado Boudou y Aníbal Fernández, en las últimas semanas-, que habiliten un nuevo período a Cristina. Cuando quedan largos tres años de mandato, un cuidadoso dispositivo táctico se ha puesto en juego. Por motivos distintos —tratando de machacar sobre la idea negativa de un kirchnerismo eterno y autoritario- el rumor también es promovido desde las usinas opositoras.

Un avezado analista que integra los elencos gubernamentales, y en posición relevante, confió a La Capital su pronóstico: "sea o no cierta la hipótesis de la reforma, la táctica de instalarla moderadamente y mantenerla hasta el final del mandato es correcta. Evita el desgaste de la presidenta, pospone la sucesión".

Otro que no tiene sucesión y que bien le vendría una reforma constitucional, es Antonio Bonfatti, en la provincia de Santa Fe. No para garantizarse un nuevo período, sino para demoler ciertos institutos ya vetustos en la provincia. Y será Bonfatti quien inaugure, el próximo martes en la Casa Rosada, un renovado vínculo con el nuevo jefe de gabinete de CFK, Juan Manuel Abal Medina.

Tanto desde el binnerismo como desde la Casa Rosada hay muy buena predisposición para superar las molestias y hasta los enconos que surgieron en la etapa anterior entre Balcarce 50 y Hermes Binner. "Son muchos los temas que tenemos que resolver en conjunto", explicó a este diario Rubén Galassi, ministro principal de Bonfatti y gestor de este primer encuentro. "Tanto Amado (Boudou) como Juan Manuel (Abal Medina) tratarán de colaborar con Bonfatti todo lo que se pueda, la idea no es cerrarle la canilla ni ahogarlo", confió un funcionario que conoce muy de cerca los pasos de los dos "jóvenes" brillantes en el gobierno de CFK.

De todos modos, a nadie se le escapa que la provincia de Santa Fe mantiene una disputa judicial por plata (y política) con el gobierno nacional. "¿La idea es también llegar a un acuerdo por el conflicto judicial?" consultó este cronista. "Vamos por parte", fue la respuesta.

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