Clásico rosarino
Lunes 24 de Octubre de 2016

Central, de tanto a tan poco

Pasó de un primer tiempo en el que hasta pudo liquidar el partido a un complemento en el que no pateó al arco.

"Es difícil hablar de justicia en el fútbol". Eduardo Coudet incursionó en una idea que empezó a flotar en el mismo instante en que Maxi Rodríguez anotaba el único gol del partido. Injusto o no, Central se quedó con las manos vacías en un encuentro en el que méritos hubo, pero únicamente en un primer tiempo, en el que las pretensiones estuvieron claras con el sustento del juego. Es que el Canalla fue dos equipos en un mismo partido, insinuando que quería ganarlo, pero sólo eso, porque no siempre ir para adelante significa atacar. A las pruebas hay que remitirse. En 45 minutos (los iniciales) en los que el equipo de Coudet tuvo todo para liquidar el partido la definición fue la cuenta pendiente. Y en el complemento no contó con ninguna clara, a pesar de haber manejado mucho más tiempo la pelota, pero con un partido ya algo más conversado.

Coudet pensó un partido y su equipo respondió con creces cuando Vigliano pitó. Lo ayudó la postura timorata de un Newell's que exhibía más precaución que decisión. De igual forma eso era tema de la Lepra. Central entendió que la fórmula estaba por la alta presión y la circulación constante para arrimarse con peligro al arco de Pocrnjic. Porque lo que más le molestaba al Chacho era que la jugada se iniciara con un pelotazo y no con una salida clara, como casi siempre sucedió.

A lo largo de ese primer tiempo la cosa le resultó demasiado sencilla a Central. Claro, la sencillez también se fortalece cuando una pelota que está frente al arco se mete. Y el Canalla no lo hizo, en lo que fue su mayor pecado. Que lo digan Washington Camacho y Marco Ruben, los actores principales de una película que podía colgarles el cartel de héroes. Mención aparte para Pocrnjic, quien no quiso prestarle en ningún momento a los jugadores canallas el rótulo de figura.

Mientras Gissi, Martínez y Menosse sólo debían preocuparse por la limpieza que le daban a cada salida, Colman trasladaba con buen criterio, aunque siempre demasiado lejos del arco rival. ¿El resto? Encontraba cierta rotación para que las chances fueran apareciendo en lo que, hasta ahí, se presentaba como un partido a pedir de boca: generando seguido y no sufriendo en absoluto en el arco propio.

Ningún retoque en el entretiempo en cuanto a nombres, pero una postura diametralmente opuesta desde la puesta en escena. Porque de a poco Central fue desdibujando su imagen. Por eso Coudet empezó a meter mano y a hacer que el equipo empezara a jugar a otra cosa. Quizá una cosa llevó a la otra. Con Newell's sólo tratando de enredarse un poco más en el juego, el Chacho entendió que ya no era necesario el traslado meticuloso ni la elaboración pulcra. Los cambios así lo dejaron en claro. Con Herrera y Bordagaray ya en cancha (Teo Gutiérrez bajó para hacer las veces de enganche) la presencia de delanteros no hizo otra cosa que alimentar la idea de que las pretensiones seguían intactas, pero también con eso su juego se afeó bastante. En algún momento hubo hasta un cierto descontrol, a veces defendiendo con dos (prácticamente mano a mano), de a ratos con tres. Pero no pasar sofocones otorgaba sólo una pizca de tranquilidad, la defensiva. Porque la calma de tres cuartos de cancha hacia adelante nunca dio el presente. Fue chocar más que jugar, pelear más que elaborar, guapear más que pensar. La conjunción de todos esos ingredientes condujeron a una única conclusión: ninguna situación clara en el complemento.

Así, todo lo relativamente bueno que había hecho en el primer tiempo tuvo un viaje sin escalas a lo amorfo del complemento. Igual le alcanzaba para salvar la ropa, pero ni siquiera eso. Porque en partidos como estos, que se ganan "por detalles", como muchos protagonistas dicen, apareció el córner innecesario de Gissi que desembocó en la estocada de Maxi Rodríguez. Y allí quedaron totalmente sepultadas las aspiraciones de un Central que fue de tanto a tan poco.

Ya sin invicto jugando de local

En un arranque de torneo con más dudas que certezas, Central al menos podía dar cuenta de la fortaleza que había logrado jugando en el Gigante. Ayer el equipo del Chacho Coudet perdió el invicto, justo en el clásico, después del empate contra Defensa y Justicia y los triunfos ante Patronato y Arsenal.

Comentarios