Central
Domingo 02 de Octubre de 2016

Central se despachó con una goleada para encender la ilusión de volver a ser

Central se amigó con la eficacia, vapuleó a Arsenal y le dio paso a esa versión de equipo letal que todos esperaban.

Si de eficacia se trata, Central pagó en efectivo. Agarró todos los fajos que tenía en las arcas y los tiró sobre la mesa, justo un par de días después de que el propio Coudet afirmara que el gran déficit del equipo anidaba en falta de contundencia. Marco Ruben, el primer delantero que marca en el torneo, fue el dueño de los grandes flashes de la tarde en el Gigante. Y en medio de la luminosidad la aparición del Central que todos quisieron ver desde las primeras fechas, que en definitiva es lo que cuenta. Porque la versión de ayer es la que más cerca está de ese equipo intenso, capaz de resolver los partidos de una manera relativamente sencilla ante rivales de poca envergadura como lo es Arsenal. Igual no hay nada que le quite méritos a este triunfo a todas luces que metió el Canalla en la previa de una seguidilla de partidos que se las traen: parate de por medio se vienen Estudiantes, Boca por Copa Argentina y el clásico.

No fueron pocas las chances que había tenido Central para demostrar de lo que es capaz. Porque pese a esos pasos de consolidación futbolística que se habían dado, había una gran materia pendiente para este equipo con aspiraciones serias. Lo del segundo tiempo de ayer no dejó lugar a dudas. Allí apareció esa versión que está muchísimo más cerca del ideal. Después de un primer tiempo luchado, en el que las dificultades a la hora de imponer presencia formaron parte de la personalidad y el trámite.

Pero Coudet pidió goles y los goles estuvieron. Debían llegar. Y si era de la mano de algún delantero, mejor, cosa que hasta aquí no había sucedido. Ahí fue donde Ruben marcó la diferencia. Justo el capitán y máximo referente. El mismo que durante la semana no le esquivó al bulto e hizo público su desacuerdo por algunos gestos de Teo Gutiérrez, ausente ayer por lesión. Es difícil hablar sobre supuestos, pero quedó flotando la idea de que el de ayer hubiese sido el partido ideal para que el colombiano empezara a meterse decididamente en el mundo Central.

Central no tiene por qué hacerse cargo de las falencias de Arsenal. Su misión pasaba por fortalecer las mejorías que jugadores y cuerpo técnico habían advertido y en ese terreno se movió como pez en el agua. Con algunas dificultades que tampoco merecen ser tiradas debajo de la alfombra por el sólo hecho de hacer relucir la enorme contundencia del resultado. Si esa virtud tardó o no más de la cuenta es un juego que coquetea ciento por ciento con cuestiones subjetivas. Lo cierto es que el punto de inflexión llegó. Porque no siempre se hacen cinco goles ni se gana con semejante contundencia. Y eso es lo que hizo este Central que lleva semanas en busca de su nueva identidad. En realidad de reencontrarse con esa identidad de la que en el último tiempo hizo gala y hasta impuso un sello.

Con el arco decididamente abierto, con goles de al menos un delantero, con la ausencia de Teo. Con todo ello y algunas cositas más en el tintero, Central corrió el telón con decisión para lograr que aparezca su mejor versión.

Ruben tuvo protagonismo y solidaridad
Ruben tuvo un protagonismo importante durante la semana y también lo hizo ayer en cancha, como tantas otras veces. Autor de dos goles que lo pusieron un escalón por encima del resto, incluso de Washington Camacho, también con dos gritos sobre el lomo. Dueño del primer alarido del Gigante, responsable directo en la expulsión de Jonathan Bottinelli. Sus primeras grandes acciones.
Y en esto que pretende que no haya egoísmos en el grupo hubo un gesto importante a la hora de cederle el penal a Fernández, cuando el ex Godoy Cruz se lo pidió. Ya había actuado de una forma similar cuando en el torneo 2015 (en el 4 a 0 ante Gimnasia) le dio la chance a Larrondo. Aquella vez Coudet dijo a modo de broma que el capitán estaba "loco". "¿Te dijo algo ahora en el vestuario?", fue la pregunta de Ovación: "No, ya no me dice más nada", tiró entre risas el goleador. Y agregó: "Nosotros somos un equipo y entre todos vamos a tirar para el mismo lugar".
En su partido 150 en la
primera canalla, el delantero anotó dos tantos y alcanzó las 65 conquistas, lo que lo ubica en el puesto número 10 de los goleadores históricos. Superó a Omar Palma (64) y está a uno de Aldo Poy.
La de ayer fue otra gran
tarde para Marco.

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