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Domingo 16 de Febrero de 2014

Central, que llega entonado por el debut, recibe a un River que lo exigirá mucho más

Nadie duda que el equipo de Ramón Díaz propondrá algo distinto, más osado, o cuanto menos con cierto grado más de ambición. Juegan en el Gigante desde las 18.15.

“El fútbol es día a día”, resumió el viernes Miguel Angel Russo en su habitual rueda de prensa. Se trata de una frase tan trillada como cierta, aunque las buenas campañas se forjan adquiriendo un buen rendimiento y haciéndolo extensivo domingo a domingo. Sí hay una realidad incontrastable, que obliga a marcar diferencias entre lo que fue el partido contra Quilmes y, se estima, lo que será el de hoy. Nadie duda que el equipo de Ramón Díaz propondrá algo distinto, más osado, o cuanto menos con cierto grado más de ambición. Desde ese punto de vista, Central estará ante un buen examen. Nada que determine la suerte que el Canalla correrá en el torneo, pero sí puede tratarse de una aproximación acabada respecto a las respuestas que puede entregar ya el equipo cuando se topa con otro que sale a atacarlo y que cuenta con nombres importantes.

   Tratar de contrarrestar la aseveración del DT canalla es hablar de que existe un envión anímico importante, un estado de ánimo que hace siete días se fortaleció por todo lo que significó arrancar el campeonato con un triunfo bajo el brazo. Desde ese punto de vista, el arribo a esta fecha por parte de Central es inmejorable. Claro que ahora es tiempo de volcar todo eso dentro del campo de juego.

   ¿Qué historia puede presentarse hoy? Seguramente una distinta al debut. River viene de ganar en su primer partido y es otro de los que llega a esta fecha con el ánimo en alza. Las diferencias con Quilmes aparecen ya desde el repaso de los nombres. Y esto es lo que obligará a los jugadores canallas a tener otra predisposición. Al menos del lado de la concentración.

   Para saber si aquello que se hizo en el sur bonaerense alcanza para ponerle freno a este equipo de Ramón Díaz habrá que esperar hasta que la pelota comience a rodar. No obstante, a este Central no le vendría nada mal fortalecer algunos puntos clave. Porque la idea de la tenencia del balón siempre se expuso como parte de la génesis de este equipo, en esta oportunidad habrá que potenciarlo. No darle espacios ni tiempo a River significaría empezar a ganar una pulseada que se presenta como uno de los mayores condimentos.

   En el sentido macro de la historia que Central escribió hace una semana, se tratará de un nuevo mojón a sortear. Tal vez en ese sentido la frase de Russo cobre real valía, advirtiendo que lo de Quilmes ya es historia y si bien ayudó, hoy la hoja está nuevamente en blanco.

   El puntapié en cuanto a la localía no es algo menor. El DT y los jugadores saben que en esto de aliviarse cuanto antes de los números rojos del promedio tiene como ingrediente vital el hacerse fuerte en casa. La presencia de un equipo como River puede alterar en cierta medida todo aquello que pueda emparentarse con las urgencias, pero la chance no deja de ser propicia. No debería sonar loco que pueda aprovecharse, amén de que se trate de un examen más complejo.

Serán los mismos que ganaron en el arranque

Después de muchas especulaciones, Russo optó por no tocar el equipo. El técnico consideró que aquellos que salieron desde el primer minuto ante Quilmes estén hoy también desde el arranque. Así, la dupla de ataque seguirá integrada por Gonzalo Castillejos y Carlos Luna. Se hace hincapié en esto porque lo que se había planteado era precisamente la posibilidad de que pudiera ingresar un atacante con otras características. Alguien más rápido, que vaya preferentemente por afuera. El análisis no era caprichoso, sino que tenía que ver con que River defiende con tres en el fondo. Pero Russo entendió que no era aconsejable meter mano. Cumplió con el viejo axioma del fútbol acerca de que equipo que gana no se toca.

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