Newell's
Miércoles 25 de Mayo de 2016

Central pudo soñar, Newell's no arrancó

Los auriazules hicieron una gran Libertadores, aunque descuidaron el frente interno. Los rojinegros jamás fueron un equipo confiable.

Fue un tiempo de competencia corto, pero muy intenso. Este inicio de 2016 tuvo sensaciones, objetivos y un saldo muy diferente para los equipos rosarinos. Central, si bien terminó descuidando el frente interno, jugó una gran Copa Libertadores y estuvo a un tris de meterse en las semifinales del máximo torneo continental. Mientras que por el lado de Newell's la crisis futbolística se agravó, tuvo a tres entrenadores, jamás pudo encontrar un rumbo confiable dentro de la cancha y encima se sumó el adelantamiento de las elecciones por la falta de liderazgo institucional.
Hoy ambos planteles están de vacaciones y algo que comparten es la incertidumbre que hay en cuanto a quién será el entrenador de canallas y leprosos, respectivamente. En Arroyito Eduardo Coudet está meditando su continuidad y su respuesta es inminente. La dirigencia pretende retenerlo por todos los medios y darle proyección a su proyecto futbolístico. Mientras que en la vereda de enfrente, en el Parque, la permanencia de Diego Osella está enganchada con alfileres, ya que habrá elecciones dentro de 24 días y seguramente el presidente electo elegirá a un nuevo entrenador para revitalizar las expectativas.
Está claro que este deseo que tiene Central de retener a Coudet está dado en el semestre muy bueno que tuvo el equipo de Arroyito. Porque llegó a instancias decisivas de la Copa Libertadores, jugando un fútbol intenso y agresivo en el plano internacional, logrando ganar su grupo y luego haciendo una gran serie para dejar en el camino a Gremio, en octavos, y a continuación jugar 180 minutos a pura adrenalina ante Atlético Nacional de Medellín, en cuartos de final, donde quedó eliminado en tiempo adicional en suelo colombiano.
Claro que en el plano local estuvo la pata flaca canalla. Porque los auriazules fueron líderes hasta la mitad del torneo de Transición, pero luego no pudieron ganar en las últimas ocho fechas y finalizaron en la mitad de la tabla con 20 puntos.
Desde lo positivo hay que decir que entre los jugadores más destacados estuvieron Marco Ruben, que anotó 15 goles, Damián Musto que por regularidad fue uno de los puntos más altos, se dio la consolidación Víctor Salazar y Walter Montoya y estuvo el salto de calidad y talento que le dieron al equipo los juveniles Franco Cervi y Giovani Lo Celso. Mientras que entre los aspectos negativos estuvo la prolongada lesión de Marcelo Larrondo (rotura de menisco de la rodilla derecha) y la reciente fractura de tibia de Javier Pinola (antes el defensor había jugado por eliminatorias para la selección argentina ante Bolivia). También fue escaso el aporte de algunos de los últimos refuerzos, como Gastón Gil Romero, Rodrigo Battaglia y Mauro Cetto. Los que cumplieron cuando les tocó actuar fueron los recién llegados Germán Herrera, Sebastián Sosa y Esteban Burgos.
Lo concreto es que Central fue protagonista del semestre por una convincente actuación en la Libertadores y porque en ese torneo disputó 10 partidos, con seis victorias, dos empates y dos derrotas. Allí desplegó su mejor versión futbolística, con un juego intenso a la hora de presionar y con un buen manejo de pelota a partir de la precisión de los volantes. No haber ganado ninguno de los dos títulos que disputó es la principal causa que lleva a Eduardo Coudet a poner en duda su continuidad. Igual, a modo de balance el saldo es ampliamente favorable, aunque no haya sido exitoso.
Cambiando de colores, hay que decir que lo de Newell's fue pobre de principio a fin. El año arrancó con Lucas Bernardi al frente del equipo, pero el capitán del último campeón en el club del Parque (2013, en el equipo de Gerardo Martino) no resistió más que dos fechas, ya que tras la derrota en el clásico decidió interrumpir de manera abrupta su ciclo. Tomó la posta Juan Pablo Vojvoda de manera interina y luego llegó Diego Osella. En el torneo Newell's ganó sólo tres partidos, empató siete encuentros y perdió seis cotejos, logrando sumar 16 puntos. Claro que también estuvo la victoria ante Sansinena por 5 a 2 por 32 avos. de final de la Copa Argentina.
No hay prácticamente hechos positivos para destacar en el semestre leproso. Porque ningún jugador rindió en gran nivel y eso refleja la pobrísima performance colectiva. Tal vez lo más regular fue la respuesta de Luciano Pocrnjic cuando le tocó hacerse cargo del arco ante la grave lesión de Ezequiel Unsain (fractura de mandíbula).
Está claro que Maximiliano Rodríguez e Ignacio Scocco, a pesar de su jerarquía, no lograron rendir en plenitud e incluso ambos deslizaron en las últimas semanas que para nada están aseguradas sus respectivas permanencias en el Parque debido al clima de desmanejo e incertidumbre que está sufriendo la institución rojinegra. Igual ayer Maxi dijo que quiere cumplir su contrato.
Uno de los déficit también fue el flojísimo aporte de los refuerzos. Luis Advíncula, Sebastián Domínguez, Emanuel Insúa y el arquero Sebastián D'Angelo estuvieron por debajo de las expectativas. Ninguno pudo aportarle soluciones al equipo, aunque está claro que no tuvieron el respaldo colectivo indispensable para demostrar sus condiciones.
De esta manera, Newell's cerró un semestre para el olvido y no le quedó ni el consuelo de haber podido ganar el clásico, ya que además de la derrota 0-2 de la segunda fecha se dio el empate 0 a 0 de la jornada 12ª en el Coloso. Así lo mejor que le pudo pasar a la Lepra es que haya llegado el receso.
En síntesis, Central fue muy competitivo y se animó a soñar en grande, mientras que Newell's jamás se armó como equipo confiable y nunca encontró regularidad en juego y resultados. Un semestre claramente dispar para los equipos rosarinos, aunque en el torneo doméstico la diferencia en productividad fue exigua. Los canallas tendrán la misión de mejorar todo lo bueno que han hecho y ver si en el futuro pueden abrochar una vuelta olímpica de la mano del Chacho o el DT que lo suceda. Y los rojinegros necesitan arrancar de cero, armar un equipo remozado y protagonista, definir quién será el técnico y encarrilar el plano institucional. Ese es el gran desafío para los equipos rosarinos para lo que resta del 2016.

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