Central
Domingo 25 de Septiembre de 2016

Central no sale de su telaraña y sigue por debajo de las expectativas

El equipo de Eduardo Coudet igualó sin goles con Atlético Rafaela en su visita a la Perla del Oeste.

Hay una telaraña que a Central le está costando desentrañar. Tiene que ver con este arranque por debajo de las expectativas en cuanto a números y también a rendimiento. Por las dudas se advierte: haber recompuesto en parte su imagen con las dos victorias consecutivas, una por el torneo local (ante Patronato) y otra por Copa Argentina (Deportivo Morón), no es poca cosa. Porque fue el impulso que el equipo necesitaba para despejar de un plumazo algunas dudas que pudieron haberse presentado. Pero esto es el "día a día", como les gusta decir a Coudet y a sus jugadores. Y en ese escalón por escalón van apareciendo más señales de que en el campeonato local los rebotes en el trampolín no tienen la potencia que debieran. Así, los saltos no son tan pronunciados. Porque adquirir altura es lucirse cuando los espacios abundan y también saber encontrarlos, o al menos hallar alternativas cuando los mismos escasean. Esta vez a Central le alcanzó para abrazarse al punto. No asumiendo una postura conformista, pero sí entendiendo que el contexto proponía serias dificultades para ir mucho más allá.

Tiene razón Coudet cuando tilda al partido de "horrible". Se entiende la mención del "dolor de ojos" que plantea Musto. Pero era lo que había. Lo que tocaba. Y lo que se pretendía sortear. Si no pudo fue porque la imaginación calificó en un terreno, distante por cierto, de lo que la realidad finalmente ofreció.

   Hubiera podido hacer algo mejor si el equipo funcionaba en otra sintonía, pero las adversidades lógicas, que formaban parte de las especulaciones, se plantaron con firmeza, sin entregar resquicios para romper moldes e imponer condiciones.

   Quizá lo de ayer fue una muestra de algunas de las supuestas dificultades que está teniendo Central para arroparse con ese traje de equipo intenso, molesto, incisivo, de juego fluido que tan bien supo lucir. Hoy está camino a eso. A veces le sale, pero otras no. Y en medio de ese vaivén entre lo ideal y con lo que tiene que conformarse oscila en este inicio de torneo mucho más terrenal que los anteriores, entendiendo que cuando debe desempolvar el overol lo hace, pero que hay otra vestimenta que, se supone, le calza mejor.

   Hasta aquí se dieron algunos pasos importantes. Lograr que los problemas defensivos exhibidos contra Vélez no afloraran nuevamente es uno de ellos. No menor por cierto. Entender que había un momento para hacer un clic y cambiar (por lo sucedido ante Patronato), otro. Lograr que la clasificación a cuartos de final de la Copa Argentina tuviera ribetes de "trámite", uno más. Son indiscutibles.

   Para muchos otros hay un tiempo enorme por delante para detectarlos y obrar en consecuencia. Es una práctica que merece ser llevada adelante cuanto antes, para que la distancia con los de arriba no dé lugar a dudas. Es que hace tiempo que la mayoría de los equipos pretenden tomarle la mano, por más que este equipo tenga diferencias con el de torneos anteriores.

   Atlético de Rafaela jugó a lo que pudo. Posiblemente a lo que quiso. Y a Central le costó encontrar la punta del ovillo para salir del enredo. Como este habrá más casos. Por eso el equilibrio y la regularidad deben ir haciendo nido para que la solidez y la coraza que se intenta formar no permita que cualquier telaraña lo prive del crecimiento sostenido que todos los actores se sienten capaces de dar.

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