Central
Domingo 16 de Octubre de 2016

Central cayó 3-2 con Estudiantes, se alejó de la punta y quedó diezmado para el clásico

Fue la peor previa posible: perdió a Lo Celso por expulsión y Montoya está en duda por lesión.

Central tuvo una noche de perros. Porque en la cancha de Quilmes además de jugar un partido flojísimo ante el líder Estudiantes, más allá del escueto 3-2 final, se llevó un mar de preocupaciones a Rosario. Giovani Lo Celso vio la tarjeta roja en una acción hiperdiscutida que generó que el talentoso enlace auriazul no pueda jugar nada menos que el clásico del domingo que viene en el Gigante. Pero hubo más, el volante Walter Montoya, autor de lo que fue ayer la apertura auriazul, se retiró en el entretiempo con una distensión en la rodilla derecha, que abre un enorme signo de interrogación en cuanto a su presencia en el derby. Y otro que posiblemente se puede perder el cotejo ante Newell's es el DT Eduardo Coudet, que también fue expulsado por Diego Abal, que tuvo un arbitraje polémico no sólo por algunos fallos puntuales que reclamó Central, sino en especial porque nunca usó la misma vara para acciones similares y eso es un pecado para un juez.

   Así el Canalla tuvo la peor previa de clásico posible, por el magro resultado, el pobrísimo funcionamiento colectivo y la pérdida de por lo menos una pieza clave como Gio.

   No hay dudas de que las pálidas ayer les ganaron por goleada a las noticias auspiciosas en la excursión auriazul al sur del conurbano bonaerense. Porque la derrota con el líder Estudiantes lo relegó a ocho unidades de la cima, aunque resta una vida para el final del certamen. Además volvió a evidenciar groseras fallas en el retroceso y los tres goles del Pincha se pueden catalogar como producto de errores no forzados. Pero más allá de estos defectos futbolísticos también preocupa el manojo de nervios en que se convierte el equipo ante la adversidad y cuando se siente perjudicado por los fallos arbitrales, más allá de que los jueces, como Abal ayer, hagan méritos para sacar de las casillas a los jugadores y al técnico.

   Lo cierto es que Central si quiere ser un equipo serio y protagonista como lo fue hasta hace poco deberá convivir con el error arbitral y poner sus energías en jugar mejor más que en protestar. Y acá el mensaje debe bajar claro desde el jefe de grupo, que es el Chacho, para sus dirigidos. Porque es un enorme técnico, con un futuro extraordinario, pero deberá aprender a calmar a sus futbolistas más que enardecerlos en los momentos calientes. Ayer es cierto que se fue expulsado por patear una botellita de agua por la bronca de la roja a Lo Celso, pero igual debe corregir estas actitudes porque está claro que los nervios se trasladan a los jugadores y eso es contraproducente para el equipo.

   Tal vez otro árbitro con más muñeca no hubiera expulsado a Lo Celso por la pelota que fue a disputar con temeridad ante Schunke y le valió la segunda amarilla, la consecuente roja y la pérdida del clásico.

   Central ayer tampoco supo aprovechar haberse puesto en ventaja por el gol de Montoya, cometió groserías atrás y el Pincha se lo dio vuelta antes del entretiempo. Pero cuando en el complemento llegó al empate con una asistencia magistral de Martínez y una mejor definición de Ruben, después volvió a dormirse en un pelota quieta y Sánchez clavó el 3-2 definitivo. Con diez jugadores al final es cierto que Central arañó la igualdad, pero siempre la sensación fue que Estudiantes fue un justo ganador y mostró las credenciales de líder del campeonato. Se viene el clásico. Sin Lo Celso y con Montoya en duda. Pueden volver tras las lesiones Teo Gutiérrez y el Kity Villagra y esto entrega algo de alivio. Lo que está clarísimo es que Central lejos de tener un sueño tuvo una pesadilla en la última estación previa al clásico.

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