Cartas de lectores
Sábado 07 de Octubre de 2017

Tristeza en el periodismo

La primera semana de octubre fue de pesar para el periodismo argentino y para la sociedad en general, porque el lunes 2 fallecieron dos conocidos y estimados periodistas.

La primera semana de octubre fue de pesar para el periodismo argentino y para la sociedad en general, porque el lunes 2 fallecieron dos conocidos y estimados periodistas. Como es sabido, ocuparon el triste espacio de las necrológicas Jack Benoliel, emblema de la cultura rosarina, y Edgardo Antoñana, conductor de un noticiero del Canal TN. Nada puedo agregar al conocimiento de la trayectoria profesional de Jack Benoliel desarrollada en Rosario, sólo quiero manifestar que admiré su decir pausado, elegante, versado y cristalino, como asimismo su condición de escritor y su fervoroso sentimiento patriótico. En cuanto a Edgardo Antoñana, su vida se extinguió a los 62 años cuando aún tenía un extenso camino de trabajo y proyectos por recorrer. No era un iniciado, sus antecedentes estaban jalonados por empleos periodísticos que hasta lo instalaron en la BBC de Londres. Era oriundo de Plaza Huincul (Neuquén), y actualmente residía en la marítima ciudad de Cariló, donde su preocupación por los perros abandonados le hizo construir en su casa un refugio para canes que encontraba errando por las calles. Era algo muy distinto al periodismo, pero a esas dos facetas de sus cualidades existenciales las unía un común denominador: el de la pasión. Mientras el conductor de TN cayó en lo mejor de su vuelo, Jack Benoliel alcanzó a disfrutar una prolongada carrera de éxitos y reconocimientos, dado que su corazón dijo basta recién a los 89 años. Si bien nació en la provincia de Buenos Aires, era considerado rosarino en virtud de la dilatada acción llevada a cabo en nuestra ciudad; no en vano La Capital, el Canal 3 y El Ciudadano gozaron de su distinguida participación durante muchos años. Cada vez que una personalidad de la cultura abandona este mundo terrenal para radicarse en el ignoto universo del más allá, recuerdo que el autor y compositor Miguel Angel Trelles escribió: "no se va del todo quien ha cantado un día". Y también podría decirse: ningún periodista se va del todo si un día ha escrito o comentado sus opiniones en los medios. Por eso don Jack Benoliel y Edgardo Antoñana, seguirán rondando las redacciones y los micrófonos de diarios, revistas, radios y canales, transformados en gratos recuerdos habitando la memoria de quienes los conocieron: compañeros, lectores y audiencias. Octubre, en cuyo obituario figura la recordada poetisa y escritora Alfonsina Storni (25/10/38), este año puso apresuradamente cintas de tristeza por estos dos periodistas que ya no están entre nosotros, pero permanecerán presentes por siempre, y serán recordados con el afecto que supieron inspirar.

Semáforos y sanciones para salvar vidas

Es muy importante para nuestra ciudad que el gobierno se ocupe de colocar los semáforos en todo el microcentro y macrocentro. Es una necesidad imperiosa, evitemos accidentes. Todos los días ocurre una desgracia por querer pasar una esquina sin tomar en cuenta el riesgo de perder una vida. Sabemos que hay exceso de personal pero tampoco cumplen con el reglamento de cuidarnos. Es más importante atender un celular que dirigir entre tres o cuatro personas el tránsito caótico rosarino. Mientras tanto, los motociclistas van montados de a tres personas en las narices de los flamantes inspectores. Ocúpense de salvar vidas, de llamarles la atención, de multarlos como corresponde, de quitarles el carné. Llevan el casco a pasear en sus brazos en vez de ponérselos. Así como cobran multas, también ocúpense de los irresponsables ciudadanos, por favor señores y señoras del gobierno.

Carta a nuestra intendenta

Señora intendenta, con todo respeto le digo que no estoy muy conforme con la gestión municipal. Se han olvidado de los barrios. Desde que nos mudamos al barrio Larrea, barrio que usted misma recorrió junto a autoridades provinciales y nacionales, nunca pasa el barrendero. La basura la retiran de los contenedores cuando quieren. Además, tenemos una sola línea de colectivo, la 141, que pasa cada 25 minutos los días de semana y cada 40 los fines de semana. Si se enferma o falta un chofer ese coche no sale, por el recorrido de dicha línea las calles están todas rotas. Un día tendremos un accidente. Señora, recorra los barrios y si no está a la altura de un representante del pueblo váyase. Realicé infinidades de reclamos que jamás fueron solucionados.

Según pasan los años

Es inexplicable la velocidad con la que pasa la vida, ya llegué a los 88 años después de superar miles de contratiempos y disfrutar de algunos éxitos. Cuando se está a punto de llegar al final es terrible la sensación de soledad. La desaparición de seres queridos, amigos, compañeros de estudio, de trabajo, que con miles de ilusiones nos acompañaron en nuestras vivencias e ilusiones. Muchas veces siento que ya no pertenezco al mundo real. Son diferentes las máquinas, la tecnología, ya no sirve la experiencia de las personas ya que los cambios de sistema de vida, de cultura, de técnicas, son ahora totalmente distintas. Nos encontramos a nosotros mismos con cambios fenomenales en nuestro cuerpo, ya gastado, y las dificultades son propias de la edad. Si hasta la misma higiene personal nos somete a enfrentamientos diarios de obstáculos. Se terminan los viajes al exterior. Nos vemos con la imposibilidad de conducir los espectaculares vehículos nuevos, llenos de luces e instrumentos de bellísima calidad y ubicación para la conducción. Los impedimentos son múltiples, y cada día es peor. Otros son brutalmente atroces por motivos de movilidad, o mentales, más el olvido de los hijos, De todos modos, jamás olvidaré lo bello que es vivir, luchar, disfrutar, y comprender el hermoso premio que tuve al poder haber vivido y lo que me tocó vivir.

¿Por qué el miedo a debatir?

La negativa de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner a debatir con los restantes candidatos, es una muestra de la actitud que asumirá como senadora cada vez que las sesiones sean verdaderos debates. En ellos saldrá seguramente perdidosa porque no soportarán un archivo los antecedentes y la soledad en que se verá inmersa frente a la clásica conducta que asumirán sus ex compañeros frente a la derrota que sufrirá y consecuente pérdida de poder.

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