Cartas de lectores
Miércoles 28 de Septiembre de 2016

Sobre las autoflagelaciones

Considero que la vida es como un carrusel, en ese torbellino, en algún momento hay que parar y mirar lo que pasó para que nos sirva de experiencia al tomar decisiones y tratar de no reincidir en equivocaciones.

Considero que la vida es como un carrusel, en ese torbellino, en algún momento hay que parar y mirar lo que pasó para que nos sirva de experiencia al tomar decisiones y tratar de no reincidir en equivocaciones. En una carta de lectores decía: "En el siglo XXI, el siglo de la libertad «absoluta», nos escandalizamos de que unas mujeres se autoflagelen, que utilicen cilicios, y en cambio parece bien autoflagelarse al perforarse orejas, párpados, labios y ombligos para colgarse aretes, tatuarse cualquier parte del cuerpo, por no hablar de las operaciones de estética". Quiero marcar una diferencia: equivocadas o no, estas últimas optan por una "elección personal" (quizás influenciadas por modas, pero no en obediencia a "directivas sine qua non" para pertenecer a una institución). Ciertas culturas primitivas adornan sus cuerpos o jerarquizan status dentro de su comunidad como "las mujeres jirafas" (aros en su cuello). Pero en pleno siglo XXI "condicionar para la autoflagelación" a jóvenes que tienen una vocación o alguna circunstancia de carencias las llevó a vivir en un convento y tienen que ajustarse a normas aberrantes de la época de la Inquisición, para pertenecer a una entidad, es con claridad sadismo. La relación entre barbarie religiosa y represión sexual no puede ser más evidente que cuando queda "marcada en la carne". Sugiero ver la película "Visión" (directora: Margarethe Von Trotta). Cuando se discute sobre el sometimiento de la mujer al usar burka, no dejo de preguntarme: cuando a las monjas le ponen el velo (tapadas excepto la cara) y le dicen "ahora no perteneces a ti misma, sino a Jesucristo", si no es similar al rol de las mujeres islámicas de seguir dependiendo de alguien y no profesar libremente. Thomas Paine decía que no podía creer en ninguna religión que escandalizara la mente de un niño, parafraseándolo: no puedo creer en ninguna religión que escandalice con corrupción, con tormentos aplicados y violaciones físicas y mentales de jóvenes y niños.

Silvia Buonamico

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