Cartas de lectores
Lunes 20 de Febrero de 2017

Sobre ilustres, sabios y soberbios

El dicho "sólo sé que no sé nada", de Sócrates, expresa básicamente una actitud de humildad, atributo imprescindible para acreditar sabiduría.

El dicho "sólo sé que no sé nada", de Sócrates, expresa básicamente una actitud de humildad, atributo imprescindible para acreditar sabiduría. Con alguna respetuosa ironía alguien dijo también que el saber "es aquello que queda cuando se olvida todo lo que se aprendió en la escuela". Planteaba que sabiduría no es cultura libresca sino ver e interpretar la vida para aprender de todo y de todos. Buscando prototipos en el arte de curar encontré dos ilustres cuyos ejemplos echan luz sobre este tema. Uno es Esteban Laureano Maradona, que decía haber aprendido medicina de los aborígenes del norte cuando en realidad dio toda su vida para asistirlos. El otro es René Favaloro, que nunca olvidó sus vivencias como médico de pueblo y siguió trabajando con modestia en el país pese al reconocimiento mundial por su aporte a la medicina. En estos dos casos queda claro que la sabiduría, para ser fructífera y trascendente, además de formación académica requiere sensibilidad social y buena vista para percibir correctamente la realidad. Si estos atributos están ausentes en lugar de sabios tendremos solamente diplomados, algunos de los cuales suelen creer con soberbia que los títulos otorgan superioridad sobre sus semejantes. El aprendizaje de vida o de sus matices puede hallarse en distintas fuentes. Discepolín, por ejemplo, encontró la suya en un cafetín: "En tu mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas, yo aprendí filosofía, dados, timba y la poesía cruel de no pensar más en mí". Tratándose del ámbito gubernamental el análisis debería ser más cuidadoso. Si las decisiones son oportunas y justas permitirán que la sociedad se desarrolle armónicamente, pero si el desatino abunda porque los dirigentes aplican políticas desacertadas, las consecuencias serán de crecientes conflictos sociales, una situación propicia, además, para que algunos soberbios se olviden del honor y se transformen en pícaros de bolsillos grandes o cipayos de patriotismo cero. El sabio suele dudar y replantear sus creencias, su razonamiento se nutre de búsquedas, filosofía y sentido común; el soberbio se alimenta de esquemas, prejuicios y pedantería. Por estos motivos —teniendo cuidado con los camaleones— es recomendable individualizar y promover a mujeres y hombres sabios para que conduzcan e iluminen los caminos. Los otros suelen dar órdenes desde el interior de burbujas y terminan actuando en la ignorancia, es decir terminan siendo peores que los malos. Todo lo dicho parece sensato, pero pensándolo bien, ¿quién soy yo para hablar de estos temas?

Respuestas para nuestras necesidades

Realmente creo que los argentinos, y en particular los jubilados, debemos expresar nuestra opinión sobre tantas falencias y desgobierno de nuestros políticos (de todos los tiempos). Nuestras esperanzas en el actual era que gobernara para todos, al menos con esa ilusión lo votamos. Que respete a los jubilados, en particular por haber aportado todas sus vidas a la Ansés con sueldos que les permitan vivir con dignidad, dado que los haberes que perciben hoy, y con el aumento que se anuncia para marzo (12 por ciento cuando el costo de vida está entre 30 y 40 por ciento) no creo que sea tan difícil entenderlo. Todo por una tremenda falta de diagnóstico. Termino con este comentario dado que el tema es tan importante y claro, que sólo hace falta aplicar y cumplir con el pueblo, ya que tenemos muchos problemas de salud, de incapacidad, que nos llevan a serías insuficiencias por nuestros miserables ingresos económicos. Aguardamos del señor presidente Macri una pronta respuesta a nuestras necesidades.

El conformismo, una enfermedad

Contesto una carta donde expresaba su punto de vista de cómo comentaristas corrigen errores de periodistas en la web o en el Facebook, aduciendo que nadie es perfecto. Es cierto, nadie es perfecto, pero en plena era tecnológica es inconcebible que un periodista cometa "horrores" ya que existen correctores en el Word que pueden subsanarlos. Muchas veces, una palabra mal escrita puede tener otro sentido. Por ejemplo: vez pasada en uno de los comentarios de uno de los tantos santos pertenecientes a una religión monoteísta, decía: "Por favor, que mi hijo tenga "excito" en el examen". Si ese santo que resuelve todo inmediatamente obedece a dicho pedido ("excito": Hacer que una cosa se active.) puede que le active las neuronas al muchacho y tenga "éxito". El tema es no nivelar para abajo. Conformismo sería la enfermedad que nos está atacando. Fui a dos importantes casas de sanitarios. Cuando hay muchos empleados, para que a uno lo atiendan, tiene que entrar en un sorteo por licitación. Uno de los comercios: con varias computadoras y atrás de cada una un "simbólico vendedor". Entro y todos se escudan cual gladiadores tras la pantalla de su computadora. Me arrimo a uno de ellos y le pregunto irónicamente: "¿tengo que sacar número?" (no había ningún comprador). Uno de los avestruces-vendedores saca la cabeza y me dice cortante: "¿usted qué necesita?" Cuando le dije bachas de cocina, respiró aliviado y me mandó a su sucursal lindante. En otro comercio, antes de que terminara de decir lo que quería, me dicen: "No tenemos". Pero lo desorienté cuando le dije que había visto su página y tenían. Esos vendedores, ¿saben que si atienden mal no habrá retorno de clientes, por consiguiente, puede peligrar su puesto? "¿Qué faceta humana nos destruye? El conformismo, la aceptación de la realidad como un destino y no como un desafío que nos invita al cambio, a resistir, a rebelarnos, a imaginar en lugar de vivir el futuro como una penitencia inevitable" (Eduardo Galeano).

Devolver el trabajo a los productores

La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que la cosecha total de granos 2016/2017 se recortará en 5,2 millones de toneladas por el impacto de las inundaciones. Como cálculo aproximativo y para poner todo en términos de soja, considerando 50 millones de toneladas anuales, en los últimos 12 años se cosecharon 600 millones de toneladas, de las cuales el Estado se quedó con 200 millones de toneladas. Tomando un valor de 280 u$s por tonelada (precio soja sin retenciones) el Estado recaudó como mínimo 56.000 millones de u$s. Las pérdidas estimadas por la Bolsa representan, en dinero, 1.456 millones de u$s. Una cifra muy magra para el Estado, la diferencia entre la vida y la muerte económica de los productores. Sugerimos entregar ese dinero perdido a los productores, sobre la base de tres toneladas de soja por hectárea (el neto de su cosecha). Ellos perdieron todo y la catástrofe deja a casi todos fuera del negocio. Como valor económico es muy pequeño, pero permitiría seguir en carrera a los productores. Habría que imaginar soluciones similares para los productores tamberos y de carne. Pensar que dilatar pago de impuestos o de créditos pueda llevar algún alivio es errado. Sin volver a producir, que es lo que sucederá si no se los indemniza, nunca podrán pagarlos, ya estarían haciendo cualquier otra cosa para sobrevivir. También establecer un fondo de seguro anticatástrofes, a nivel nacional, tomando parte de las retenciones. Se sugiere iniciarlo con un 5 por ciento y luego manteniéndolo, descontando solamente las catástrofes. Esta sería una manera justa de devolver al trabajo a miles de productores que lo dieron todo en el pasado y que ahora no tienen posibilidades de continuar produciendo.

El Estado y la "curva de Laffer"

Este año la Legislatura santafesina insumirá cerca de 2.500 millones de pesos. Bien que la Legislatura no es el órgano ni el edificio sino el período de sesiones. En tanto, y según la "curva de Laffer", cuando el Estado pasa de la dictadura al terrorismo fiscal recauda menos. Pues los contribuyentes, en general, no pueden pagar. Creo que eso afligirá dentro de poco a la Argentina. Mientras, la inflación disimula los menores recursos tributarios que percibe el erario. De modo que, y proponiendo un modesto retruécano, respecto a la curva de Laffer, el Estado no vio la zanja. Los retruécanos, que los franceses llaman "calembours", suelen ser pamplinas. Pero hay uno lindo de María Elena Walsh: "antojolías". La palabra "antología" viene del griego, y es escoger una flor.

N. de la R: Esta curva fue desarrollada por el economista norteamericano Arthur Laffer en la década del 80 para legitimar la política de reducción de impuestos de la administración Reagan (1980-88). La idea es que hay un momento T en que un incremento de la presión impositiva empieza a redundar en una decreciente recaudación.

Malvinas: hagamos puentes y no muros

Malvinenses (kelpers), los argentinos que según ustedes no tenemos para un balde ni una pala, parece que sí tenemos para hacer cruceros que nos llevan allí. Hace años fuimos con mi marido porque lo considerábamos una materia pendiente. Queríamos rendir homenaje a nuestros chicos que fueron enviados al matadero. Llegamos un domingo. Las tiendas y bares abrieron sus puertas especialmente para atendernos y camionetas esperaban para hacer visitas a la ciudad y al cementerio. Entonces sí, nos querían a los argentinos, se mostraban amables y solícitos, les agradaba recibirnos. Nosotros sólo lloramos por todas las vidas inútilmente perdidas, sin distinción de nacionalidades. Si todos ellos piensan como los que piden el muro, les pido que no sean hipócritas y aprendan a ser mejores personas.

Recuerdos de la casa paterna

La casa paterna es el espacio físico y afectivo en donde adquirimos y cultivamos lo más valioso de nuestra existencia: la buena educación y los afectos. Es el lugar donde comenzamos a experimentar íntimamente las alegrías y las rispideces que nos ofrecen a diario la sociedad y la vida en general. En ella, sus moradores no deberíamos pelearnos, pero si lo hacemos, es conveniente a la brevedad amigarnos. La casa de nuestros padres, no es una dependencia del Ejército de Salvación, más bien debería ser un banco de depósitos, frecuentado con más asiduidad por nosotros, cuanto más longevos sean sus dueños. En su mantenimiento, todos estamos involucrados, mucho más en vida de nuestros padres.

Daniel Chávez

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