Cartas de lectores
Viernes 10 de Febrero de 2017

Simplemente gracias

El viernes 27 de enero a las 19,40, mi señora embarazada de cinco meses sufrió un accidente laboral. Fue asistida por médicos de una empresa privada que llegaron a la conclusión de que no era necesario trasladarla. Ante mi impaciencia, decidí trasladarla en mi auto hacia el Sanatorio Mapaci. En el momento que la estoy llevando se descompuso. Como ese día jugaba Central era casi imposible circular por la zona norte. Me acerqué a personal de Tránsito que estaba afectado al partido, les comenté lo que pasaba y decidieron hacerme un acompañamiento hasta el sanatorio. Al llegar me informan que no la podían recibir porque no tenían lugar. Me mandaron al Sanatorio Británico. Cuando iba a ese lugar me crucé con personal de la policía motorizada, quienes sin pensarlo me escoltaron. Los suboficiales Walter Posta, Sara Quebertoque, Georgina Damarre y Pablo Camuzzi, en todo momento estuvieron arriesgándose a la imprudencia de muchos conductores que seguían su marcha haciendo caso omiso a las advertencias visuales y sonoras. Cuando llegamos al sanatorio, personal de seguridad privada me informa que el obstetra de turno le dijo que no ingresemos porque no tenían lugar para atenderla. Tras 15 minutos intentando hablar con el médico de guardia, los suboficiales estaban dirigiendo a otro personal de la policía hacia la Maternidad Martín para consultar si la podían recibir allí. En cinco minutos me dijeron que fuéramos hacia la Maternidad, que ellos la iban a recibir sin importar nada. Al dirigirnos, con mi señora cada vez más descompensada, me doy cuenta que habían coordinado con personal de Comando Radioeléctrico el corte de calles. Gracias a Dios y a ellos llegamos a la Maternidad, donde la atendieron brillantemente desde el minuto cero. Mi señora y nuestro bebé se encuentran en buen estado. Estamos muy agradecidos con estos uniformados que sin pensarlo nos ayudaron hasta encontrar una solución y una pronta atención. Al otro día fui a Jefatura para hablar con el señor Porti, jefe de la Brigada Motorizada, a quien le expresé todo lo sucedido y agradecí todas las atenciones que obtuvimos. Este comentario lo hago porque la Policía de la Provincia de Santa Fe siempre es cuestionada, pero cuando se los necesita se ponen a plena disposición. Muchas gracias a ellos al personal de Tránsito municipal, dirigido por alguien a quien escuché le dicen "Pupi", y por sobre todo al personal de la Maternidad Martín. Gracias a todos.

Emanuel Zaccaría

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