Cartas de lectores
Lunes 16 de Enero de 2017

Ojo con los vencimientos

En mi caso y otros que me constan, hubo vencimientos y servicios que llegaron a destino, vencidos para su pago. Esto no es constante, pero tampoco es aislado. Una factura que venció el 20 de octubre, fue recibida por primera vez el 30 de diciembre, sin haberse al menos actualizado la fecha de pago para dar fin a la cuestión. Esto significó, además, un injusto reclamo de intimación. También tener que concurrir al lugar, hacer fila y abonar un recargo que nada tenía que ver con un descuido personal. Después pagar en otro lado, ya que ahí no cobran el servicio. Además de esto, sumarle el importe por el aviso (notificación) recibido por la supuesta demora del cliente, superando la cifra el monto de la factura. Ese mismo 30 de diciembre, llega al edificio una factura (servicio) a cada uno de los que vivimos allí. Tenía como último vencimiento el día anterior, o sea el 29 de diciembre. La que menciono al principio, como no lo tenía con los servicios que no vencieron, y tampoco como servicio impago, la di por abonada. A una amiga, cuando le pasó algo similar la derivaron al Correo y de ahí a otras oficinas. No recibió explicación, volviéndose sin respuesta. El envío atrasado de vencimientos y los inconvenientes que acarrea debe ser tenido en cuenta. Hay personas a quienes esta realidad les trae más problemas que a otras. Quienes las reparten no deben ocasionar trastornos a terceros. Dejar tardíamente lo que posee vencimiento, denota indiferencia y desconsideración. Todos tenemos rutinas y obligaciones. El recargo de lo que se debe abonar, más la notificación (cara) que supera no pocas veces el valor de la factura, e ir a más de un lugar por no haber cumplido quién debió hacer bien su trabajo (reparto), clama un cambio. En primer lugar hay adultos mayores que viven solos, a veces con dificultades en su movilidad o en su salud y otra gente en situación similar, originando este proceder, una molestia mayor. Cuando uno concurre donde las emiten, le dicen que la responsabilidad no es de ellos, y que las mismas salen del lugar con la antelación para ser efectivizada a término. El trabajo de cada día, debe hacerse respetando al otro. Esto también redunda en una convivencia organizada y más simple para todos.

En mi caso y otros que me constan, hubo vencimientos y servicios que llegaron a destino, vencidos para su pago. Esto no es constante, pero tampoco es aislado. Una factura que venció el 20 de octubre, fue recibida por primera vez el 30 de diciembre, sin haberse al menos actualizado la fecha de pago para dar fin a la cuestión. Esto significó, además, un injusto reclamo de intimación. También tener que concurrir al lugar, hacer fila y abonar un recargo que nada tenía que ver con un descuido personal. Después pagar en otro lado, ya que ahí no cobran el servicio. Además de esto, sumarle el importe por el aviso (notificación) recibido por la supuesta demora del cliente, superando la cifra el monto de la factura. Ese mismo 30 de diciembre, llega al edificio una factura (servicio) a cada uno de los que vivimos allí. Tenía como último vencimiento el día anterior, o sea el 29 de diciembre. La que menciono al principio, como no lo tenía con los servicios que no vencieron, y tampoco como servicio impago, la di por abonada. A una amiga, cuando le pasó algo similar la derivaron al Correo y de ahí a otras oficinas. No recibió explicación, volviéndose sin respuesta. El envío atrasado de vencimientos y los inconvenientes que acarrea debe ser tenido en cuenta. Hay personas a quienes esta realidad les trae más problemas que a otras. Quienes las reparten no deben ocasionar trastornos a terceros. Dejar tardíamente lo que posee vencimiento, denota indiferencia y desconsideración. Todos tenemos rutinas y obligaciones. El recargo de lo que se debe abonar, más la notificación (cara) que supera no pocas veces el valor de la factura, e ir a más de un lugar por no haber cumplido quién debió hacer bien su trabajo (reparto), clama un cambio. En primer lugar hay adultos mayores que viven solos, a veces con dificultades en su movilidad o en su salud y otra gente en situación similar, originando este proceder, una molestia mayor. Cuando uno concurre donde las emiten, le dicen que la responsabilidad no es de ellos, y que las mismas salen del lugar con la antelación para ser efectivizada a término. El trabajo de cada día, debe hacerse respetando al otro. Esto también redunda en una convivencia organizada y más simple para todos.

Desconocimiento de nuestra historia

El viernes 6 de enero escuché por Radio Universidad una entrevista a la responsable del Programa de Protección y Rehabilitación del Patrimonio de la Municipalidad, María de los Santos. El tema central era el abrazo al Petit Hotel que la Bolsa de Comercio quiere demoler para hacer un negocio inmobiliario, y que los concejales aprobaron en un segundo. Por mensaje pedí que le preguntaran por la Casa Rosa de Tablada y respondió con algunas inexactitudes. Dijo que no solamente se trataba de rescatar los ladrillos sino la historia del patrimonio y que eso tenía un costo muy alto. ¡No! Los vecinos no pretendemos que se lo transforme en monumento ni museo. Solamente pedimos que se lo mantenga en el estado en que los primeros habitantes de Rosario vivían. Un reflejo de aquella realidad. Dijo que existía el problema de que la construcción estaba en la traza de una calle. ¡No! Evidentemente hace muchos años que no va a visitar la casa. La traza de la calle Convención se modificó al pavimentarla haciendo un pequeño desvío. Le recuerdo que varias calles desviaron su traza para no afectar a un árbol. ¿Cómo puede afectar el desvío de unos cinco metros para respetar un lugar histórico? Dijo que se desconocen sus dueños. ¡No! Hay tres generaciones vivas a las que les pertenece esa casa. Incluso perteneció a la misma familia desde su construcción en 1870. ¿Lo duda? Hable con los vecinos a los que nunca se escuchó. No dijo que a pocos metros del lugar estaba emplazada la Posta del Pago de los Arroyos, sitio fundacional de Rosario. Que a pocos metros del lugar está la pendiente ferroviaria de mayor ángulo del país. Que a pocos metros está el Parque Italia y hay un compromiso de parquizar toda la barranca hasta Saladillo, promesa que algún día habrá que cumplir y por lo cual la Casa Rosa estará a la vista del Acceso Sur. Que a pocos metros está el Club Atlético Biblioteca Popular Porvenir, con 75 años de existencia. Que a pocos metros está la Biblioteca Popular Pocho Lepratti y la Radio Comunitaria La Hormiga. Que a pocos metros está el estadio Gabino Sosa. Que a pocos metros está el complejo cultural más importante de Latinoamérica: La Biblioteca Constancio C. Vigil. Y fundamentalmente, no dijo que recuperar la Casa Rosa es devolverle la dignidad a un barrio que fue duramente discriminado y estigmatizado.

La Fifa y una idea descabellada

Los mundiales de futbol desde 1930 a 1982 se caracterizaban por tener cada selección elementos notables, en los puestos de centrodelantero, punteros, mediocampistas y defensores (cada selección en general tenía muy buenos jugadores que llevaban en la espalda el numero 10), y la mayoría de los partidos eran vibrantes, bien jugados, con notables jugadas y goles de extraordinaria factura. A partir de 1986 (segundo Mundial de México) comenzó a verse partidos horribles, chatos, sin figuras (exceptuando algunos encuentros y algunos jugadores, en especial Maradona que en ese momento andaba con todas las luces encendidas), aspecto que iría agravándose con el correr de los años y el enseñoramiento de los "directores técnicos". De por sí cuesta acordarse de algún resultado, algún encuentro, de una selección sobresaliente, de un jugador por encima del resto en todos los mundiales de 1986 a la fecha. Muy poco, pero muy poco es lo que puede recordarse en los últimos 30 años de la mayoría de los mundiales jugados en ese lapso. Ahora la Fifa anuncia que piensa realizar un evento de estas características con nada menos que 48 participantes, cuando de por sí 32 selecciones es un numero excesivo (téngase en cuenta que en realidad las eliminatorias de cada confederación deben considerarse como parte de un mundial, por lo tanto, son una cifra infinitamente mayor que 48 la cantidad de países que se enfrentan en esa etapa previa). La Fifa debería velar por que se retome el nivel de calidad de los integrantes de las selecciones y en cuanto al juego, porque de por sí, mayor cantidad de selecciones participantes en absoluto es sinónimo de mejora de la calidad de los espectáculos y de los protagonistas. ¿O el público que lo mira por televisión o asistiendo a los estadios deberán soportar aun mayor cantidad de partidos de un nivel paupérrimo en cuanto a la calidad?

N. de la R. El Consejo Consultivo de Fifa estudió cuatro propuestas recibidas. Dos de ellas incluían 48 equipos, una 40 y la restante, 32 participantes. Pero finalmente prevaleció la que, además de elevar en 16 el número de selecciones, apunta a conformar 16 grupos de tres equipos de los que se clasificarán los dos primeros. Luego habría eliminación directa.

Harto ya de estar harto, ya me cansé

Estoy harto de los políticos ladrones. de los políticos ineficientes. Estoy harto de los piquetes, de los manteros. De los argentinos, de los africanos, peruanos, paraguayos, bolivianos. Estoy harto de los jueces garantistas, de los jueces inoperantes, de los jueces corruptos. Estoy harto de escuchar corrupción de Lázaro Báez, de Milagro Sala, de Cristóbal López, de Boudou, de "la señora", y todo se dilata y te hacen sufrir por definir las cosas de una vez por todas. Estoy harto de los motochorros, de que maten mujeres cada cinco minutos, de los que no dan tickets. Estoy harto de que los bares tengan al personal en negro y a los que tienen en blanco, los anotan solo medio día y trabajan todo el día. Estoy harto de que maten a chicos, hombres de trabajo, mujeres, viejos, en la calle o dentro de sus casas. Estoy harto de la presión de los impuestos, de que no haya créditos para la gente. Estoy harto de los empresarios que siempre se quejan y nunca colaboran con el país. Estoy harto de muchos periodistas que se expresan con palabras y cifras inadecuadas y confunden a la gente. Estoy harto de que Aguas, Litoral Gas, teléfonos, Municipalidad, corten una calle y trastornen la circulación vehicular y no avisen. Estoy harto de que se discutan todas las cosas, de las definiciones políticas de la Iglesia. Estoy harto de que no se dé ninguna oportunidad a los jóvenes.

Estoy harto de la "farándula" que muestra sus miserias en publico. En definitiva, estoy harto. ¿Me pasará a mí solo o a la sociedad también?

La Argentina para los argentinos

Desde hace dos días venía pensando en compartir o no estas palabras, pero al enterarme que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires les ofrece a los manteros $11.700 durante unos meses y una capacitación, decidí escribir. Me opongo fuertemente a eso, y es más, quiero que se prohíba el ingreso a la Argentina de cualquier persona de otra nacionalidad que no venga con un trabajo contratado y comprobable, o de turista. No es muy distinto de lo que nos hacen a nosotros en otros lados y no es sólo que hablo de Europa. ¿Por qué tengo que mantener hospitales y servicios públicos para esta gente con mis impuestos? Y para colmo, después muchos (no todos) son pungas o manteros que no pagan un mango, y encima cortan calles. Tampoco quiero que vengan a estudiar gratis, ni chilenos, ni brasileños (en Chile pagan fortunas para estudiar y acá vienen gratis y viven mejor que en su país). Hay que cobrarles una matrícula sí o sí. Hay un pueblito que está a punto de desaparecer por culpa de las inundaciones, se llama Puerto Marini, y los gobiernos provinciales y de la Nación le dan poca importancia al asunto, y le regalan $11.700 a los manteros en vez de ir en ayuda de la gente inundada.

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