Cartas de lectores
Viernes 07 de Julio de 2017

No rotundo a la vacuna opcional

El proyecto para terminar con la obligatoriedad de vacunar es al menos descabellado. No vacunar implica un riesgo, no sólo para el niño, sino también para la sociedad.

El proyecto para terminar con la obligatoriedad de vacunar es al menos descabellado. No vacunar implica un riesgo, no sólo para el niño, sino también para la sociedad. La señora Urroz, diputada y sociologa, autora de este proyecto, no puede desconocer lo difícil que es instalar políticas sanitarias eficientes, siendo uno de los mayores objetivos la agenda de vacunación obligatoria. La Argentina tiene 19 vacunas en el plan nacional y esto la coloca en un buen lugar como logro sanitario de país. Vacunar, es decir inmunizar a un niño o adulto cuando corresponde, es realmente prevenir su muerte. Al final del siglo XIX, grandes epidemias de sarampión, enfermedad grave que causa encefalitis, causó por ejemplo muertes en Chile de no menos de diez mil niños, llevándose una generación entera. Entre el año 2000 y 2015 la vacuna evitó millones de muertes. La epidemia de polio en Argentina en 1953 fue atroz, hubo siete mil casos y murieron el 33 por ciento de ellos. La hepatitis, enfermedad prevenible con la vacuna, lleva en la mayoría de los casos a la destrucción del hígado, y requiere un transplante hepático. La reciente vacuna de Papiloma Humano, enfermedad de transmisión sexual, ya ha logrado disminuir los riesgos del cáncer del cuello de útero en la mujer vacunada. El mundo entero y las instituciones de salud han aprobado en 2012 unplan de acción mundial con el objetivo de lograr en 2020 todos los beneficios de una extensa inmunización en todas las regiones del mundo. Corrientes de opinión sin fundamento científico, ni estadístico, comenzaron a difundir en las redes sociales riesgos inexistentes y han convencido a padres que, temerosos, optan por no vacunar. Recientemente, la prensa italiana difundió la muerte de un niño por tétano, cuyos padres se negaron a vacunar. Para comunicar en las redes sociales no se necesita ningún aval y esto es tan fascinante como peligroso, hace el mismo ruido la opinión de un científico como el silbido de un imberbe, y así se generan falsas corrientes de opinión. Como ciudadana y médica, temo que con el afán de generar número de proyectos, a este insólito proyecto siga otro que atente sobre el principio básico sanitario máximo, que es que el agua potable llegue a toda la población, y la diputada, lo proponga como opcional.

María de los Angeles Nistal

Médica

Competencia desleal

Mi nombre es Ricardo, soy taxista. Mis datos, papeles, el vehículo que conduzco, detalles como seguro, patente, tarjeta rosa, VTV y demás, me han sido requeridos en innumerables ocasiones por el ente municipal de control. Lo cual me parece correcto. Tanto yo, como otros cientos de compañeros, vemos a diario como una infinidad de vehículos, que carecen de habilitación, seguros y demás, retiran pasajeros, por ejemplo del City Center de Rosario, con los perjuicios hacia los contribuyentes y también a nosotros, trabajadores del transporte de la ciudad. Pero, oh sorpresa, el ente encargado de controlar aquí, no controla. ¿Habrá tongo?

DNI 22.462.367

Defendamos el derecho a la vida

A vos, argentino, que hace poco despertaste con la noticia de que en la Universidad Nacional de Rosario, en tu país, se comenzará a dictar una cátedra que enseñará a los estudiantes de medicina a practicar abortos. A vos, que estás enterándote de esto ahora. !Enseñarle a los médicos a matar gente! Aborto. Palabra terrible. El solo hecho de nombrarla produce tensión. Palabra que tiene tanto olor a muerte que quienes quieren imponer dicha práctica criminal reemplazan el término por siglas que intentan atenuar el impacto, siglas como "ANP" (aborto no punible) o "ILE" (interrupción "legal" del embarazo). ¿Qué pensás, argentino? Quizás te venga a la memoria la ecografía en la que viste a tu primer hijo, chiquito, sí, pero tan vivo como vos y como yo. Quizás te venga a la memoria el momento en el que el médico te hizo escuchar por primera vez el latido de su corazón y tus ojos se llenaron de lágrimas. ¡Era la vida! Entre paréntesis, hoy sabemos que entre los dieciocho y veinticinco días de concebido le comienza a latir el corazón. Y ya no se detiene. ¿Te acordás? Los meses de embarazo, el nacimiento, el primer día en el jardín de infantes, la catequesis, los campamentos, la secundaria. Pasó rápido, y llegó la universidad, tus esfuerzos para que tu retoño tenga las oportunidades que quizás vos no tuviste. Se puso difícil la cosa, pero valió la pena el sacrificio. Y al final llegó el día. ¡Qué emoción cuando tu pibe te trajo el título de la Facultad de Medicina! ¡Qué orgullo cuando se lo contaste a tus conocidos del barrio! ¡Tantos recuerdos! Pero quería llegar a esto. No iba a ser igual tu sentimiento si tu hijo salía de medicina adiestrado para matar niños en el vientre materno. Somos argentinos. No nos interesa ser "sofisticados" como esos países en donde se elimina a los ancianos porque "estorban" y a los niños "no deseados" se los mata antes de nacer. Somos tan "anticuados" que creemos que la vida vale, que al inocente no se lo mata y que a los abuelos se los respeta. Pero volviendo a lo que te dije al comienzo. Volviendo al adiestramiento para matar en la Facultad de Medicina, ¿qué vamos a hacer ahora? Vienen por nuestros niños, por los más chicos, sí. Los de las ecografías, los que a veces son tan esperados, los que a veces llegan de sorpresa, los que siempre son seres humanos. Casi todos oímos hablar alguna vez de la Legítima Defensa de Terceros. Hoy esos terceros que necesitan defensa tienen rostro de niños. ¿Sabés, argentino? Me parece que llegó la hora de que vos y yo salgamos a defender a los nuestros. A la criolla nomás. Con alma y vida.

Julieta Gabriela Lardies

DNI 32.985.316

Delegada de la Red Federal de

Familias, Sede Misiones

Pagar por una muerte anunciada

Si tenés un enfermo en casa nos recibimos de médico, enfermero, fisioterapeuta, psicólogo, gestor en todo lo referente a la papelería para los beneficios que al enfermo le pertenecen. Cuántos años se paga por la salud, a veces dejando de comer para cuando llegue el momento de utilizarlo y luego ingresar en sanatorios sin camas, ni lo apropiado para la calidad de vida del enfermo, calderas que no se encienden y baños de madrugada para el enfermo, un adulto mayor muy querido por sus familiares. Vemos cómo la salud pasa de ser un juramento hipocorístico a una cifra en el banco de quienes lucran con la vida. Señores universitarios, que reciben educación por los impuestos que pagamos, que no se caiga de sus libros la palabra "sensibilidad". Si no sienten la vocación de atender con preocupación al prójimo, no vean si ser enfermero les da una pronta salida laboral porque después los padecen los pacientes. Kinesiólogos que en 40 minutos ganan fortunas y le prometen resultados inexistentes, pero no dejan de juntar para sus continuos viajes en el extranjero. Burocracia en Pami, falta de respeto a los adultos mayores y sus familiares. Poco recibimos de todo lo que gastamos. Mi mami murió un 27 de mayo y recién ahora reaccionamos, cuánto dolor sufrió por todo lo antedicho. ¿Se podía hacer algo? Simplemente recordar que era un ser humano único e irrepetible. Gracias

Pablo Flores, Ana María Puerta

y Gabriela Puerta

DNI 14.729.239

El respeto a los adultos mayores

Muchas explicaciones acudieron en busca de una definición que encuadrase a todas las razones por las cuales una persona que llega a una edad avanzada toma la decisión de quitarse lo poco que le queda de vida. Cada una poseería una parte de certidumbre, seguramente. Sin pretender avanzar respecto "al oportunismo" que pueda haber escondido alguno de esos opinólogos que arreciaron tras el hecho, hay algo que no admite dudas, los jubilados son una población de riesgo, pero muy poco cuidada. Cargan con las depresiones que la cercana finitud les produce, más la incomprensión de los funcionarios (todos, sin excepción) que dirigieron y dirigen la Ansés, gente que está enfrascada en que los números les cierren, más que en satisfacer las angustias de los abuelos. Ninguno de esos directores o políticos de turno se han preocupado ni se preocupan por aliviarlos de los engorrosos (y muchas veces incomprensibles para ellos) trámites administrativos, como podría ser la "supervivencia", que deben acreditar cada dos meses so cancelación de toda disponibilidad económica, pues se les bloquea el ingreso con su tarjeta, dejándolos a la intemperie. O los turnos en los hospitales, que deben tramitar y esperar no menos de un mes para su cumplimiento (todo esto sin describir el maltrato que muchas veces reciben porque las dotaciones hospitalarias están saturadas, como el ánimo de los mal pagos profesionales que deben atenderlos). Tampoco desde la Ansés ni desde la política se dieron pautas claras al departamento de legales para que agilizara el pago, en los términos y plazos que fija la ley, de las sentencias favorables a los jubilados, generando en estos la sensación de que nunca van a disfrutar de sus merecidas actualizaciones, equivalentes a sus aportes realizados. Estaría bueno que, más allá de las conclusiones a las que podamos arribar, esta tragedia nos interpelara, a políticos, funcionarios, a la sociedad toda, respecto de los viejos y a cómo queremos despedirlos los que aún estamos vivos.

Juan José de Guzmán

Cambiemos, pero de verdad

Esta Argentina adolece de un mayor protagonismo de los ciudadanos en temas cruciales para sus respectivas vidas. Falta madurar en lo que pensamos y hacemos. Lo banal está teniendo más trascendencia por sobre otras cuestiones. Aquello que es innecesario va por encima de las cosas relevantes, las cuales tal vez sirvan para cambiar la forma de pensar. En los tiempos contemporáneos se percibe jolgorio, diversión a cualquier precio. Los momentos pasatistas, están relegando a las discusiones serias del país que queremos, a las reflexiones para cambiar lo que somos. A modo de ejemplo, se recurre al exceso de bebidas alcohólicas, al consumo de drogas para estar felices, para matar la angustia, la insatisfacción, en definitiva para no hacerse cargo de las responsabilidades como actores sociales. Si cada uno de los argentinos no intenta revertir esta situación, el futuro será cada vez más incierto. El cambio depende de nosotros, no olvidemos eso.

Marcelo Malvestitti


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