Cartas de lectores
Jueves 04 de Mayo de 2017

Maestros importados

El actual aluvión de importaciones afecta al empleo y a la industria nacional, pero algunos piensan que incentiva la competencia y baja los costos de producción. Llegan carnes de Uruguay, juguetes de China, zapatillas de Brasil, y hasta vinos de Chile. El déficit comercial es alarmante, los reclamos sociales siguen creciendo, pero como en nuestra querida Argentina todo es posible, no sorprendería que puedan venir de afuera no sólo productos sino también educadores voluntarios. Comento esta posibilidad absurda recordando lo que pasó hace más de un siglo y no precisamente por un principio neoliberal; había por entonces un motivo de Estado que requería decisiones inteligentes. Sarmiento, un prócer criticado y amado por partes iguales, tuvo una iniciativa cuya trascendencia nadie puede negar. No se conocían paros ni paritarias, la cuestión era ser o no ser Nación. Don Domingo creía firmemente en la educación popular para forjar el futuro del país y ante la escasez de maestros, de un plumazo decidió traer algunos de los Estados Unidos. Por mediación de Mary Mann llegaron a partir de 1869, 61 mujeres y cuatro varones para trabajar en la creación de escuelas y formación de docentes. Tuvieron mucha resistencia con múltiples avatares pero lograron poner las bases de un sistema educativo que llegó a ser el más exitoso de América del Sur. Una hermosa cruzada de educadores patrocinados por una política sensata que buscaba una Argentina igualitaria y equilibrada. Vendría después, en 1884, la ley 1.420 de educación común, laica, gratuita y obligatoria con las emblemáticas escuelas normales que nos dieron maestras ejemplares como Dolores Dabat, las hermanas Cossettini, Juana Elena Blanco o Rosita Ziperovich. Más allá de aquel pasado irrepetible, en algunos ámbitos hoy se habla de la escuela pública como un lugar donde es lamentable caer; afirmación desafortunada pero que trasunta una triste realidad. Sabemos que a la escuela pública le resulta trabajoso competir con la privada en intensidad y extensión de contenidos pero no por carencias de recursos humanos sino presupuestarios. Ven a este tema como variable de ajuste pero afortunadamente otros tienen una visión distinta; conciben a la educación como incumbencia del Estado nacional y eficaz herramienta para la igualdad de oportunidades en el marco de un desarrollo sustentable. Pasa que a veces, la miopía prevalece sobre la inteligencia.

Omar Pérez Cantón


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